domingo, 4 de octubre de 2015

Carta abierta a Antonio Baños

Antonio, oye, que me caes bien, que me gusta escucharte, y hasta verte. Que me alegro de que no te hayas cambiado el nombre y de que hayas conservado en tu apellido paterno la Ñ, tan española, tan distinta y al mismo tiempo tan igual al sonido de 'NY' catalán.  El materno, además, invita a la concordia, al entendimiento, a esa bonhomía machadiana tan invocada como apenas practicada.

Por si fuera poco, eres un tipo desinhibido, seguramente fruto del esfuerzo por vencer una timidez adolescente, superada con los años a  medida que te forjabas una trayectoria profesional impecable. Yo te veo divertido, despojado de todo tipo de complejos. Tus apariciones públicas siempre se revisten de un punto de ironía, y a veces de un fino cinismo hiriente, que a menudo revelan una natural vocación por la comedia, por el espectáculo, por la parodia tartufiana,  por restarle trascendencia a la cosa política, como si pretendieses así establecer una distancia saludable entre lo que ahora te ha tocado hacer y lo que de verdad te importa, no sé si con el fin de  permanecer con los pies en el suelo o con el objetivo de continuar  con tu esforzada lucha contra esa timidez que en algún momento de tu vida te atenazó.

Pero si hay algo por lo que llegas a seducirme es por tu discurso, que al fin y al cabo es el discurso de la coalición a la que ahora representas, la Candidatura de Unidad Popular. Porque tengo que confesarte que me identifico con él. Verás, posiblemente no me creas, pero  la oficina de la administración pública en la que trabajo está presidida por un retrato 1,5m x1m  del presidente Salvador Allende que yo mismo coloqué hace ahora quince años. Como bien sabes,  Allende fue el primer presidente marxista del mundo que llegó al poder gracias a una elecciones democráticas en el año 1970, después de encabezar la coalición de partidos que llevaba el mismo nombre que el que tu representas ahora en Cataluña.

Lo que quiero decir es que yo  también soy anticapitalista. Creo que este sistema  está basado en la ambición, en las más elementales leyes de la selva, y que  produce desigualdad, injusticia, explotación, destrucción, y que además, o precisamente por eso, fomenta los peores instintos del ser humano. De ahí que aplauda vuestra definición tan clara, diáfana, sin paños calientes, sin brindis  socialdemócratas. ¡Sí!. ¡Salgamos del Euro, salgamos de la Europa de los mercaderes, digámosles a los grandes poderes que somos más y que por eso ahora vamos a gobernarles nosotros, y no al revés!.  Porque esto de lo que va es de gobernar para la gente, para el pueblo.

(Pueblo: ese concepto ahora tan repugnantemente manoseado por estos tipejos que hace solamente tres años se fotografiaban con su reglamentaria corbata de seda en las escaleras del Parlament; diputados  que ahora posan cínicamente en el mismo lugar, pero acicalados convenientemente con unas campechanas mangas de camisas. Esos mismos diputados que interpelan al mismo pueblo que desprecian  y al  que ahora utilizan para camuflar sus intereses particulares en la pretendida y manipulada voluntad colectiva.)

¡Qué te voy a contar que tu no sepas,  Antonio!. ¿Que la voluntad popular es un oxímoron en todas sus letras porque la voluntad es, por definición, individual?  ¿Que cuando a una organización política solamente le queda esa carta que jugar para sacudirse la mierda de encima y juega su última apuesta al sentimiento nacional, cualquier sociedad sometida a esa partida corre el riesgo de caer en el fascismo? No seré yo quien ose darte lecciones. Más bien al contrario, porque la verdad es que no me canso de escucharte y de aprender contigo, ya desde los tiempos en que escribías en el diario ‘Público’, desde tus lecciones  en la SER,  desde tus tiempos de federalista activo. Incluso has hecho que me ría con ganas cuando he descubierto tu vis de guionista y tus dotes interpretativas para la caricatura en la impagable parodia de Leopoldo Abadía*  que te marcaste hace algunos años, cuando todo petó, al más puro estilo Muchahada Nui. 

O sea Antonio, que me has robado el corazón, mi corazón de trabajador catalán hijo de emigrantes. Mis padres vinieron de las castillas profundas hace ya 55 años. Fueron a parar a un pueblo del cinturón industrial barcelonés donde el humo, los malos olores y las sirenas de cinco grandes fábricas marcaban  las horas del día y el trasiego de sus vecinos  por las calles embarradas.

Mi padre ya ha muerto. No ha podido votar. A mi padre le daba mucha rabia que le enviasen los recibos de los impuestos que pagó toda su vida, religiosamente, solamente escritos en catalán. Papá produjo durante más de 30 años plusvalías en beneficio de los que ahora interpelan a la voluntad del pueblo; en beneficio de la misma estirpe que le despreció a él, a su mujer y a sus hijos a causa de su origen. La misma burguesía catalana, mala, perversa y escanyapobres que ha mirado siempre por encima del hombro a quienes les han enriquecido. Mi madre, hace unos días, tuvo que llamar al ayuntamiento para que alguien le tradujese el recibo del impuesto que debía de abonar por la transmisión de patrimonio debida a la muerte de mi padre. Papá se afilió a CC.OO cuando todavía era un sindicato clandestino. Vivió y sufrió las grandes huelgas de finales de los 70 y la reconversión industrial salvaje diseñada por el PSOE, CiU y el PNV.

Yo, Antonio, no pienso pedir perdón por esto que digo, tal y como le exigisteis a Pablo Iglesias, que a las primeras de cambio se cagó en los pantalones porque se le echó encima la marabunta nacionalcatólica  y porque  alguien le dijo que ese discurso ya no calaba, que era un error, que esa dialéctica del origen y del desprecio está caducada. (O que hay que acabar con ella, que es algo muy distinto, porque así se neutraliza para siempre la gran barrera que impide que un millón de trabajadores se sumen a la sagrada misión nacional).

Antonio, compañero, me gustaría mucho poder militar contigo, asistir a vuestras asambleas, compartir reflexiones, discutir estrategias, soñar juntos con cambiar el mundo, con la emancipación de los trabajadores, con una sociedad justa, sana, culta y feliz. Pero va a ser que no. En términos políticos, propios de vuestro ideario marxista y libertario, argumentáis que vuestro internacionalismo  encaja perfectamente en una propuesta de creación de un nuevo estado, pero los estados- y eso lo sabe bien tu compañera anarquista de la CGT Anna Gabriel- son y han sido siempre creaciones para el establecimiento y defensa de los intereses de la burguesía. Proclamáis vuestra solidaridad con todos los trabajadores y con los pueblos de España, pero no contáis  con el apoyo de los trabajadores catalanes. Os enfrentáis dialécticamente y en la calle, de un modo radical, a los tipos de CDC, pero vuestros líderes se abrazan apasionados ( sí, públicamente apasionados)  con su líder y bromean afectuosamente y casi diría que fraternalmente con sus dirigentes. ¿Dónde estaba la sandalia de David en las comparecencias parlamentarias de los Pujol?. 

Quiero decir, Antonio -creo sinceramente- que de no haberse producido  la huida hacia delante de Artur Mas y sus secuaces -con el único objetivo de no rendir cuentas ni a la justicia ni a la gente por sus corruptelas y por su desastrosa gestión al frente del gobierno- vuestra propuesta no dejaría de ser residual. Quiero decir que, curiosa y paradójicamente,  vuestro éxito electoral está íntimamente ligado al liderazgo de vuestro enemigo de clase. Y eso es lo que me tira para atrás. Porque, de un modo u otro, lo que al final os unirá a ellos  en feliz matrimonio de hecho es el  tema nacional.

Ojalá me equivoque, pero me apuesto contigo una cena en el mejor restaurante de Barcelona a que traicionareis vuestro ideario libertario y emancipador  y llegareis a una acuerdo con esos tipos a los que decís odiar, justificándolo con motivaciones tácticas o estratégicas,  porque, en realidad son vuestros mismos avis, vuestras tietes,  que han acunado vuestra infancia y han consentido y alimentado vuestros sueños, muy diferentes a los sueños que yo tuve. Porque quizá, al fin y al cabo se trate, sencillamente, de constatar las diferencias entre los sueños de nuestra infancia y el tacto de las sábanas donde los soñábamos.

La verdad es que me sabe mal acabar así esta carta y me da la sensación de que al final solamente he hablado de orígenes y de sentimientos; pero el marco de diálogo no lo he dibujado yo. En esas estamos. Ya me gustaría a mí dejar de hablar de naciones, patrias y estados.

Un abrazo Antonio. Me pareces una persona honesta. Como se dice en mi barrio, eres un tío legal,  y te deseo lo mejor.

¡Salud!

Adenda updating 12/11/2015.
Antonio: Es 12 de noviembre. Acaba de finalizar  el segundo pleno de investidura y la CUP permanece coherente. Nuevamente, mis respetos. De momento, la cena la pago yo. Si seguimos así hasta el 9 de enero, ya dirás dónde.

 

*Parodia de Leopoldo Abadía protagonizada, dirigida y escrita por Antonio Baños


20 comentarios:

Juan Nadie dijo...

Ya me gustaría a mí dejar de hablar de naciones, patrias y estados.
Te suscribo eso. Y alguna cosa más que no hace falta mencionar.

D.F. dijo...

¿La gente que voto a Cup quería a Artur en el poder? menuda estafa...

josanpero dijo...

Excelente comentario, lúcido y a la vez visionario. Está claro que todo se vale para conseguir el fin deseado, todo menos gobernar.
Saludos

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Juan, es el tema este es como la Belén Esteban, no te puedes librar de él

Temujin, bienvenido. Yo sostengo que a pesar de estar en las antípodas ideológicas, unos y otros forman parte del mismo sarao y que al final se va a imponer el hecho nacional.

Josampero, igualmente bienvenido. Esa es la política, ya no el arte, sino la estratagema para ocupar o conservar el poder. Así ha sido siempre, desde Maquiavelo.

Saludos y gracias a los tres.

Belén dijo...

Hace ya tres años que me leí del tirón "Posteconomía. Hacia un capitalismo feudal", de Antonio Baños Boncompain. Lo convertí en un libro de cabecera, porque en el marco de esa lucidez y de esa ironía que mencionas al autor, sentía que -sin tener ni idea de ECONOMÍA, así con mayúsculas- ENTENDÍA muchas cosas. Fan suyo, vamos. Hoy, y a tenor de los últimos acontecimientos, sigo suscribiendo lo que en el libro escribe... ojalá no sea una decepción personal más.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Ojalá que así sea Belen, porque estoy convencido de que es un buen tipo, y de que cree de verdad en lo que dice, y hace. Esperemos...
Otra cosa es que el tamyazo venga de otras izquierdas, Romeva mediante, que todo puede ser
El libro me lo pido ahora mismo en la biblio
¡Salud!

Leolo dijo...

Suscribo cien por cien tu magnífica entrada. Hasta los cojones de tanto engaño camuflado en banderas, de un lado y de otro. Nos educaron para ser libres, acabaremos nuestra vida siendo esclavos de los de siempre.

ESTER dijo...

Valentía, honestidad y congruencia.


Antonio Baños (CUP): «Volem que la independència ho transformi tot» (29.08.2015)


Ester

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Leolo, así va ser, desgraciadamnte, porque admás se sienten legitimados con la participación multitudinaria a sus manifestaciones al más puro estilo nazi, unifirmadas, ordenaditas, diseñadas has el más mínimo detalle. Diles a esos mismos que salen a la calle con la estelada que salgan para exigir, por ejemplo, la reapetura de plantas hospitalarias. Todo lo cura la indepedencia.Todos los males vienen del Estado
¡Salu!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Ester. Perdona por la indiscreción ¿a quien me dijiste que votaste?

ESTER dijo...

Yo soy votante de ERC. Aunque Baños y Gabriel me gustan, a Jonqueras siempre le he dado un voto de confianza. Aunque parezca que no, le veo astuto a hurtadillas. Veremos con Junts pel sí...

Ester

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Lo mismo que con CDC, no lo dudes: más recortes, más corrupción y Mas, muchas Mas banderitas... con ERC de cómplice, como hasta ahora. Esa es la nación que te tienen preparada

Carlos dijo...

Si el señor Baños pudiera leer esta carta le heriría profundamente porque entendería que para muchos no todo vale y que el nacionalismo no encaja con una izquierda solidaria e internacional. De todas formas las izquierdas lo tienen muy jodido en Cataluña y España como bien analiza Vicenç Navarro:
http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2015/09/30/analisis-de-las-elecciones-que-ha-pasado-en-catalunya/
Un saludo Hablador

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Bueno, Carlos, entiendo que de leerla le escocería, pero no es mi intención herirle. Ni mucho menos. Ya digo, me tomaría con él unas cañas, un día sí y otro también, y las pagaría yo.

Sí que creo que Baños se ha dejado seducir por aprendices de brujo sin entender todavía que la mayor parte de sus compañeros de viaje están ahí porque son nietos de quienes son y porque no han encontrado un hueco en otros lugares donde dar rienda suelta a sus vanidades, a sus inteligencias (que no pongo en duda) o a sus ambiciones políticas.
Vicenç Navarro siempre suele dar en el clavo. Voy para allá
¡Salud!

ESTER dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ESTER dijo...

Hay mucha mierda y corrupción en lo político y, llámame ilusa o confiada, me niego a pensar que todos son corruptos.

la ilusión es uno de los pocos valores que todavía pueden mantenerse vírgenes. Déjame disfrutar de ella.


Un beso, Ester

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Es verdad Esther, los catalanes estamos libres de corrupción. Y quienes han liderado todo este sarao son los más limpio de todos

´´ dijo...

¿No se la puedes hacer llegar ?

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Ya se la he enviado a través de twitter, a él y a la CUP, pero debe ser de tal magnitud la avalancha de tweets que reciben estos días que ni caso.
Y lo entiendo. Tampoco tiene porqué, aunque, la verdad, a mi me gustaría que la leyese, qué quieres que te diga. Si no, para qué la he escrito.

Baños dijo el otro día: "estamos sufriendo un acoso en toda regla por tierra, mar y twitter". Tan ocurrente e ingenioso como siempre.

´´ dijo...

Están en sus quince minutos.