viernes, 20 de mayo de 2011

Máximo Ballesteros (Para Sandra)



Alguien que me quiere y a quien quiero pensó en hacerme un regalo envenenado, sin pretenderlo, el día de mi cumpleaños, gracias al cual estoy empezando a experimentar los síntomas de la ludopatía. Se plantó ante mí y me ofreció, con su habitual gesto dispuesto, un pequeño paquete envuelto en papel verde. Era una hermosa edición del "Juego de Cartas" creado por Max Aub en el año 1964, año en el que, curiosamente, yo vine al mundo.

Había oído hablar de la reciente publicación de esta obra, pero no tenía ni la más remota idea de su contenido. El "Juego de Cartas" de Max Aub es una doble baraja compuesta por 106 naipes, ilustrada por el pintor apócrifo Jusep Torres Campalans, protagonista de una de las bromas más sonadas de la literatura española. Cada uno de ellos corresponde, al mismo tiempo, a cada uno de los valores de las barajas francesa y española. Al dorso de los 106 naipes Max Aub escribe 106 brevísimas epístolas (cartas) firmadas y dirigidas por y a personajes ficticios. El contenido de esta correspondencia múltiple gira alrededor de la muerte de Máximo Ballesteros, personaje también ficiticio del que intercambian pareceres y especulaciones su viuda, sus múltiples amigos, amantes, parientes, enemigos y chismosos de toda realea.


Max Aub adjunta las instrucciones del juego y en ellas indica las reglas y el objetivo: descubrir quién fue el misterioso Ballesteros. Por supuesto, las instrucciones y la meta final de la timba son un mero pretexto, una forma singular y divertida a partir de la cual Aub organiza un extraordinario entramado narrativo, un juego novelado infinito en el que nada es lo que parece. Cada carta que uno lee contradice a la anterior, y la siguiente la confirma, y la próxima abre una nueva vía, y así el juego de epístolas deviene un crucigrama de historias entrecruzadas que se complementan o discurren paralelas en un mismo plano para ofrecernos la imagen resultante del reflejo de la luz en un prisma.

De modo que, en realidad, por el modo de explicar el cómo vivió y murió el finado, lo único que podemos hacer es llegar a intuir, sin albergar demasiadas garantías,
la manera de ser de las personas que le conocieron, o no, aunque hablasen de él. De ahí que el "Juego de Cartas" de Max Aub sea una historia infinita, casi un centenar de historias que nacen de un pretendido suicidio, un envenenamiento, o una trombosis sin que nadie, ni siquiera el propio autor, sepa cómo van a discurrir y mucho menos cómo terminarán.

No tengo remedio: siempre me ocurre que, una vez puesto a explicar algo, se me cruza por el camino otro motivo que me pide paso, y yo me paro, y me aparto. En estos momentos, decenas de miles de historias hablan en las plazas de todo el país sobre un muerto que apesta. En esas plazas indignadas, como en las cartas de Max Aub , no habrá The End. A lo sumo un epílogo particular para cada cual en el que se expresa la manera posible de resucitar al fiambre, de devolver a la vida al nuevo Ballesteros, "un espíritu vacilante, indeciso, tenaz y astuto". La vida, al fin: soberanos cada cual de un destino solidario; sobrellevada con el estigma del dolor y de la muerte, y en lucha permanente contra intereses bastardos que juegan a ser Dios

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hi,
he tenido que buscar la verdad del juego de cartas, me parecía imposible que existiese y, vaya, me has abierto el apetito. No está mal que la literatura nos abra caminos nuevos y viejos. Al final todos miramos atrás y vemos el ágora, a Sócrates hablando y algún que otro alumno pasando al papel, papiro, los pensamientos.

Salud.
Perich

Hostal mi loli dijo...

Me alegro que regresaras.Saludos.

Anónimo dijo...

Ni idea de que el libro-juego fuera publicado el día de tu cumpleaños...
Fantástica entrada, as usual.

Ataúlfa Braun dijo...

Los círculos concéntricos no podrán extenderse hasta el infinito.

Salud!