sábado, 24 de abril de 2010

Hope


En el atardecer tibio de ayer, junto al arroyo que serpenteaba confiado entre juncos, cintas y chopos, dos niños jugaban solos a saltar sobre el cauce estrecho y a mojarse chapoteando con las manos, hasta que de la tierna hierba verde escogieron dos ramas secas y decidieron lanzarlas a la corriente para competir por ver cuál de ellas llegaría la primera al meandro formado en un ligero desnivel que precipitaba el agua a una pequeñísima catarata, persiguiéndolas, corriendo, bordeando la orilla, empujándose y riendo escandalosos mientras sus dos bicicletas descansaban tumbadas, descuidadas, un centenar de metros ribera arriba.

Vuelvo mañana

22 comentarios:

Ana Rodríguez Fischer dijo...

Hablador...
Tu entrada me recuerda una excelente escena (fluvial) de amor de adolescentes en El amor verdadero, la novela de Guelbenzu. Ya hablaremos.

Raticulina dijo...

Bella estampa.

Saludos

El PObrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Ana, tuve la novela de Guelbenzu en las manos la víspera de St Jordi y al final me decidí por otra. Pero caerá. Creo que ya te lo comenté en el e-amail vilamatiano.
La cosa es que paseaba hace unas semanas por la ribera de un arroyo próximo a donde vivo y vi a dos niños, solos, solos, jugando con el agua, a las seis de la tarde!! en vez de hacer judo, inglés, natacion, informática o jugar a la play, y pensé: todavía hay esperanza
¡Salud!

Anónimo dijo...

Esos niños jugando con el agua y la tierra y el sol dándoles vida y calor,mientras rien y respiran felices,eso para mí es tocar mare,estar en casa. Ese es el hombre en estado de felicidad,con los cuatro elementos de la naturaleza ,aire ,tierra,agua y fuego en armonía,y la companía de un amigo,para que más.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Si Raticulina, a mi también me pareció bella la escena. Más que bella, esperanzadora. A esas horas, hoy en día (y quizá a ninguna hora) es dificil ver a niños jugar solos en la calle, y menos a la vera del río.
¡Salud! y gracias

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Anónim@
¡Qué bien lo describes!. Así debería ser, pero tenemos a la chiquillería metida en formol, que no les de ni el sol ni el aire, al cuidado de informáticos, deportistas, pológlotas y todo tipo de pseudoeducadores que lo que gestionan son parkings de niños
¡Salud!

Ramon.Eastriver dijo...

Las bicis abandonadas y la fascinación por el juego improvisado y por la imaginación. Un microrrelato sin sorpresita final, que son los que no soporto, los que convierten el microrrelato en un chiste al final... Me ha gustado mucho.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Gracias Ramon. A mi tampoco me gustan los relatos que se escriben como adivinanzas en las que el autor es el único que sabe la sorpresa. Creo que son artilugios prediseñados cuyo único objetivo es sorprender, y a veces de manera bastante chusca. Solo buscan el ¡ahh!¡fiiijate!¡ qué ingenioooso!

Si educásemos niños con sentido de la aventura, ( o sea, "búscate la vida chaval") vería el futuro un poco más alagüeño. Pero la aventura la viven enlatada.

¡Salud Ramon!

Anónimo dijo...

Esperanza

Carlos dijo...

No comparto con vosotros la apreciación por ese tipo de relatos, pero no soy tan necio como para no descubrirme ante esta evocadora estampa tuya. Pocas palabras para atrapar tanto. Gracias Hablador.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Gracias a ti Carlos.
Habría un debate divertido al respecto de lo que dice Ramon sí. Porque, cómo no descubrirse ante "Continuidad de los parques" de Cortázar o "Las ruinas circulares" de Borges. Pero cuando el único objetivo del cuento es dejar al personal impresionado con un final espatarrante, y el cuento no aporta nada más, ahí ya hablamos de otra cosa: manierismo, imitaciones, efectos especiales... que es lo que ahora se da mucho. Creo que el recurso del final espectacular y sorpresivo es más cinematográfrico, de guión, que literario.
¡Salud Carlos!

Belén dijo...

Te invito a venir al pueblo donde vivo, Mariano... Aunque no es perfecto (como casi nada), tengo un río que pasa por debajo de casa, campo, y monte, y más campo y más monte... Jon hace cabañas, y se va a las 4 de la tarde, y vuelve a las 9 (sobre todo cuando no llueve), y viene embarrado hasta las cartolas, y lleno de golpes y raspaduras, y a veces no merienda, y... efectivamente, no tengo nada en contra de las ludotecas (de hecho, aquí también hay una...) pero esa especie de "ocio dirigido" (¿enlatado?) no lo veo necesario en un lugar como éste; creo que ya lo he dicho más veces pero desde luego, para mí el paradigma de la CALIDAD DE VIDA en lo que a vivir se refiere, es un lugar como éste, en el que los niños aun jueguen solos en la calle...
Besos

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Qué idílico Belen. Creo que Jon tienen suerte de vivir en vuestro paraíso. Ya puedo oir el ruido del agua fluyendo. Efectivamente, eso es calidad de vida. Aunque seguramente, de vez en cuando, echareis un poco d e menos el ajetreo urbanita. Nunca estamos del todo conformes.
De todos modos, creo que para un crío es vital la libertad y el aire libre, y la ciudad para ellos es una cárcel con diversiones prediseñadas que les capa la imaginación.
¡Gracias por la invitación!

¡Salud!

Anónimo dijo...

Los niños de antes, de hace 40 años,jugábamos mucho con la tierra,piedras, agua y árboles,eran juguetes baratos de encontrar,sólo había que salir a la calle,o andar un poco hasta el descampado más cercano. Si a eso le añades una pelota para los chicos y la imaginación,todos los juegos son posibles,en mi caso (chica),jugar a casitas limpiando el suelo de piedras,o haciendo pasteles de agua con tierra,rayuela, quemar papeles y cartones como si fueran fallas (típicas de aquí),fumar a escondidas,jugar a indios y vaqueros o a vampiros,o a asesinos,era muy divertido (en este último que jugaba con mi hermana,me hacía la dormida y ella se abalanzaba sobre mí cuando menos lo esperaba, y nos daba la risa. También jugábamos a tirar piedras y aún conservo una cicatriz en la cabeza de ese juego. Estos son recuerdos de los juegos de antes de la modernidad,cuando éramos niños no ricos,pero felices.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Anónim@
En la descripción que haces me veo identificado. Yo creo que ese tipo de juegos fomentan la imaginación , el espíritu libre, la creatividad, el aprendizaje a organizarse y a establecer normas consensuadas entre un grupo, la convivencia, el sentido de grupo, el intercambio de roles, etc... En los juegos de ahora, que se reducen a una consola, a una pantalla y un mando a distancia que maneja el cotarro, las reglas vienen dadas, el escenario, los personajes... son unirideccionales, no hay interaccion por mucho que nos lo vendan los forofos de la informática. De hecho esta industria ya supone el tercer negocio del mundo por delante del cine.

De todos modos, también creo que no hay vuelta atrás, por mucho que haya titulado a esta entrada 'hope'. Y en mi-nuestra crítica o mi-nuestra visión de la cosa, hay mucho de nostalgia. En realidad, lo que ocurre es que a veces vemos mejor lo pasado porque entonces éramos jóvenes, o niños, e inconscientemente nos agarrarnos a la infancia.

Después está la psicosis de seguridad en la que vivimos. ¿Qué padre o madre, hoy en día, deja a sus niño de ciudad, solo, a la vera del río? Por eso pienso que los padres de los niños protagonistas de la escena que ví, o no sabían que sus hijos estaban allí o se merecen un monumento a la valentía pedagógica.

Tu comentario me ha parecido estupendo, anónim@

¡Salud!

Anónimo dijo...

Me parece, tal vez porqué donde vivo es posible, que las cosas cambian y que a los niños tal vez ya no les apetezca jugar en la ribera de un riachuelo (aunque a los que conservamos una parte del niño que fuimos tu rio nos lleve tal vez a un paraje no vivido pero que reconocemos como si lleváramos grabado en un eslabón de ADN), porqué quienes se pasaron la mayor parte de sus tardes como Tom Sawyer en completa libertad, porqué no había otra cosa con la que distraerse claro, no han conseguido una vida más plena. Creo que lo importante es que los niños y los adultos vivan juntos y no en habitaciones separadas, así cuando surgen las preguntas frente al televisor, en la calle, jugando con la consola, cuando regresan del baile, de su vida propia, alguien está a su lado para escucharles o lo que sea. Hay un tiempo para cada cosa y si elegimos ser padres y madres, creo que hay que aparcar durante una buena parte de ese tiempo los deseos propios.
He leído los cuentos que citas en tu comentario a Carlos. Dios, cómo se puede convocar tanto en tan poco espacio. Así que gracias por traernos tus cosas y las cosas de otros que también son nuestras. Besos y abrazos desde un chaparrón de pura primavera. Glòria.

Ah, si a alguien le interesa contrarrestar el derroche de poesía de esta entrada ( Hope )le recomiendo la imagen con la que Google conmemora hoy el Día del Trabajo.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Y claro Gloria. Pero todo depende de lo que entendamos por vida plena. La vida plena no sólo depende de tener un riachuelo cerca, en la niñez, aunque creo que ayuda, porque permite a la persona en ciernes aventurarse, arriesgarse, descubrir por él mismo, temer, envalontonarse, perder, ganar, sentir dolor, placer, tocar la naturaleza. Por su puesto que todo eso se puede ir al traste si después no hay una continuación, una formación, una guía que lleve a la persona por la vía del conocimiento, del espíritu crítico,de la independencia, del amor, de la libertad.
Un buen ejercicio sería imaginar la vida adulta de Tom Sawyer, o de su amigo Huckelberry...

Ah, el último parrafo de tu comentario me sonroja.

En cuanto a Google : 'Tiempos modernos' de Charles Chaplin.' Si es una alegoría reivindicativa, ole. Porque aunque lo ignoremos, hay fábricas, y trabajadores en las fábricas. Y sueldos de miseria. Y familias que sobreviven de sueldos de miseria. En España son el 70% de la población. Ahora bien, viniendo de Google no creo que la intención vaya por ahí...

Salud Gloria. Como siempre, tus comentarios resultan tonificantes

Randle dijo...

Te estaré esperando ahora que te he descubierto.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Encantado de que estés por aquí Randle. En breve, vuelvo.
¡Salud!

Anónimo dijo...

Completamente de acuerdo con tus matizaciones... Relajantes :-) ¡Salud Hablador! Glòria.

Ms. Frutos dijo...

Yo creo que lo que ha traído esta nueva “sociedad” son niños menos independientes, niños que para todo requieren a sus padres. Eso es lo que menos me gusta, aunque la culpa me imagino que la tienen los padres que están demasiado encima. Lo más increíble es como pasan de ser niños a adolescentes, dos meses antes estaban llorando porque alguien les había roto su juguete y en prácticamente nada, se convierten en adolescentes avanzados. La misma sociedad les empuja a dejar de ser niños lo antes posible, ¡y de que manera! parece como si tuviésemos prisa. Eso me da pena, pero ni te cuento lo que significa por aquí luchar contra una sociedad que no te gusta, que no quieres para tus hijos. En fin, ¡Hope!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Sí Ms Frutos, la situacion en USA debe de ser extrema. Y la psicosis por la seguridad debe rozar lo anormal. Así que entre el darwinismno social que se practica allí y la sobreprotección en la infancia, cuando un niño llega a la adolescencia y empieza a intuir de qué va la vida, debe ser un choque tremendo. De ahí que vuestro trabajo deba ser excepcionalemnte estresante. Así es que mucho ánimo y felicidades por la labor que llevais a cabo
¡Salud!