domingo, 7 de febrero de 2010

Kafka en la cama


He despertado boca arriba, sobre el colchón mullido, bajo el calorcito de la funda nórdica, y he visto que ya mis pies eran dos y que mis manos reposaban cruzadas nuevamente sobre el vientre, emulando la postura en la que los maestros marmolistas esculpían los sepulcros de los reyes que reinaron por la gracia de Dios. Me he despertado aliviado en mi postura de siempre, pues así es como me quedo dormido y así es como vuelvo a la vida, y no como vivía en la pesadilla que he estado soñando durante toda la noche; un sueño tan real como el parte meteorológico que lo ha destruido cuando la radio se ha puesto a vocear su sonsonete de lata a las seis y media de esta mañana; mañana, por cierto, lluviosa, mañana invernal. Soñé, esta noche soñé, bendita ilusión, que era Gregorio Samsa. De hecho, ahora mismo estoy hablando dentro de la cama, bajo las plumas del edredón blanco, alumbrado únicamente por el leve resplandor de la farola de la calle que todavía luce, que se cuela entre los agujeritos de la persiana mal cerrada, y por la luz verde intermitente que marca impenitente el paso del tiempo en el reloj despertador. Cuento esto en un estado mental entre duermevela y estupor, terror y desconfianza, un vulgar despertar europeo, norteamericano, occidental, como tantos otros que se deben estar produciendo en este preciso momento.

Mi sueño ha sido horrible. He sufrido todas y cada una de las escenas que describe el narrador de ‘La Metamorfosis’. Mamá desesperada porque la primera mañana, la mañana de autos, yo perdía el tren; el apoderado amenazando con despedirme; Papá buscando soluciones a la situación, sobre todo a la situación; mi hermana con la comida. Y así hasta que un día aparecí “seco y plano”, y mis patitas dejaron de moverse. Yo, como estaba muerto, ya no oía lo que se decía, pero seguramente, tal y como se cuenta en el relato, Greta, la asistenta, les aseguraría a mis familiares: “no tienen que preocuparse de cómo deshacerse de esa cosa de al lado. Ya está todo arreglado”. Parece ser, según han escrito prolijamente los que entienden, que este relato, este sueño que yo he tenido esta misma noche, es una alegoría que se relaciona con la existencia del hombre europeo del siglo XX. Más allá de una de las interpretaciones del relato que afirma que Kafka –bonito apellido: sonoro, musical, breve, contundente- describió en él la soledad y la incomprensión que sufría por parte de los suyos; Kafka, decía (qué bien suena. ¡Kafka!) elaboró durante toda su vida una obra que trasciende su problemática familiar y personal y desvela la situación del hombre occidental y de todas la sociedad del pasado siglo. Está por saber si los entendidos prorrogan hasta nuestros días, y aplican al otro lado de nuestras privilegiadas fronteras, la diégesis social de una de las metáforas literarias más efectivas y sorprendentes desde los tiempos de los clásicos griegos. Lo digo porque hace casi un mes, por proponer un ejemplo, leía en el periódico que, cuando la selección nacional de fútbol de Togo viajaba hacia el estadio en donde debía enfrentarse a la de Ghana en un partido de la Copa de África, el autobús en el que viajaban sus jugadores fue asaltado y tiroteado. 3 jugadores quedaron tendidos, muertos, sobre la polvareda del camino. Los dirigentes de la selección de Togo, por supuesto, decidieron retirar a su equipo de la competición, aunque ésta siguió su curso con la celebración gloriosa de un minuto de silencio antes de iniciar los partidos posteriores al trágico hecho. Al finalizar el campeonato, la Federación Africana de Fútbol decidió sancionar a la selección de Togo con la prohibición de competir en cualquier torneo de selecciones africanas durante dos años por la falta -horrenda falta, imperdonable falta- de no presentarse a los partidos que tenía comprometidos y por abandonar la Copa de África.

Centenares de africanos, procedentes de todos los países del continente, llevan un año vagando por el desierto y por las inmediaciones de la frontera argelina sin más recursos que lo puesto. Muchos mueren a diario buscando la llave que abra la puerta que les muestre al mundo y que les despierte del sueño en el que viven. Aquí, entre plumas que engordan edredones, pocas veces nos preguntamos cómo es el transcurso en la vida de estas personas. Quiero decir que nos es absolutamente ajena su realidad: nacer a una pesadilla, alumbrar a la luz de la miseria y del olvido; preguntarse al poco de tenerse en pie por qué cada día de sus vidas es así y no de otra manera; porqué ocurre allí, el lugar donde han venido al mundo, y no en otro sitio; qué diablos hay al otro lado de la valla a lo que no me permiten acceder; cómo han conseguido lo que tienen los que viven al otro lado de la valla; nuestro padre nos ha olvidado… Cualquier africano que lea a Kafka se sentirá más identificado de lo que nunca pudiese sentirse cualquiera de nosotros, por mucho que sangremos agua y remolacha y lamentemos la huera existencia, o sintamos la nausea sartriana. La angustia vital, la desorientación del hombre europeo. ¡Ja!. Carcajada sonora en medio de la mañana lluviosa, una mañana igualita en la que despertó el pobre Gregorio. Creo que voy a apagar la radio y me voy a dormir. Quiero soñar de nuevo que soy Gregorio Samsa. Necesito un poco de evasión. Buenas noches.

Vuelvo mañana

39 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Si, el primer mundo tiene pesadillas solamente en sueños. Otros, desgraciadamente, como muy bien apuntas, viven una realidad mucho más dura que nuestra más terrible pesadilla.

Mercedes dijo...

Una entrada que invita a la reflexión. Sólo puntualizaría una cosa, yo, y creo que mucha gente, si que pienso en esa parte del mundo que nació en el lado oscuro por mero azar, pero ¿qué hago?
Saludos.

AROBOS dijo...

Estremecedor tu relato. He visto esas legiones de hambrientos golpeando las fronteras con los puños ensangrentados. Han despertado del sueño para vivir en la pesadilla. Efectivamente, vivimos en un mundo kafkiano y a veces es mejor volver a dormir, o mejor dicho, eso es lo que hacemos siempre ante esas pesadillas y solo despertamos a las luces tiernas de nuestro primer mundo. Saludos.

Anónimo dijo...

Mejor soñar que eres George Clooney,te lo pasaras mejor.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Mª Jesús, Mercedes, Arobos, vuestros comentarios se podrían añadir al texto. Sólo una cosa: no creo que la justicia o la injusticia sea una cuestión de azar. Porque de lo que hablamos es de justicia y no del destino azaroso. Africa se encuentra así por la explotación histórica e inmisericorde de sus recursos que ha llevado consigo la aculturación de sus sociedades, lo cual les ha impedido desarrollarse según sus culturas, tradiciones y entorno y, por supuesto, por el abandono internacional.

¡Salud!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Anónimo. Entiendo el chiste, pero dudo mucho que una aventura (o desventura) como la de Gregorio Samsa pueda compararse a cualquier peli de Clooney.
¡Salud!

Belén dijo...

Creo que ya hemos mencionado antes ésto, pero me venía a la cabeza cuando te leía hoy, la "pirámide de necesidades de Maslow"... cuando ya hemos llenado la tripa, y tenemos cobijo,y muchas más cosas, aún NECESITAMOS más, ya ni se que nombre darlas, esas otras cosas que para cualquier "no elegido" son quimeras... como la criatura mitad escarabajo mitad hombre que propone Kafka... Estoy triste.
Un beso

Eastriver dijo...

Te entiendo, te aplaudo (por lo ideológico y también por el texto)y te doy la razón. Pero supongo que se trata en ocasiones de no tomarse todo tan al pie de la letra y dejar que las metáforas y las alegorías lo invadan todo (es decir, observarlas). En una ocasión yo sí me sentí absolutamten un personaje de Kafka, absolutamente además. Lo supe luego, cuando leí la novela. Fui juzgado y condenado (metafóricamente claro, aunque era bien real para mí) por algo que no supe, y sigo sin saber, qué era. El sufrimiento fue atroz, palabra, la indefensión espantosa. Por eso digo que te entiendo, como entiendo comentarios comoel de María J3sús. Pero en la medida de nuestra común existencia en el primer mundo, la alegorías hacen patente aquello que existe.

Bravo por los sueños, Mariano José, por esa estirpe barroca que te asalta para proponer un texto tan cerrado y bien construido. Es por eso que, a pesar de nuestras diferencias inevitables, te leo siempre y me quito el sombrero.

Salud y sueños apacibles.(Y República, coño).

Culturajos dijo...

Kafka, ese nombre me suena. El adjetivo kafkiano es tan común en estos días que ya casi no recuerdo su significado. Mierda. Si huebiesen quemado sus textos no tendríamos que sufrir. Si Kafka hubiese sido eliminado de la vida literaria todo sería más relajado. Kafka es demasiado sonoro. Demasiada K, demasiado Uf. Demasiado nosotros mismos

Quisque
Salud

Mariano dijo...

Me gusta que escribas sobre esto. Siempre me atenaza el dolor cuando pienso en todos aquellos que viven en el "otro lado". Nunca dejo de reflexionar en lo poco que me separa de ellos. Sobre todo en algunos momentos de mi vida.... en aquellos en que también sentía que alguien - o todos - se habían olvidado de mo.
Salud compañero!

Anónimo dijo...

Una vez soñé que un mundo mejor era posible. En mi sueño era el protagonista (claro está, para eso era mi sueño). Contribuía a que todo fuese mejor. Luchaba con uñas y dientes. Creía... Cuando me desperté,desayuné y me duché como siempre hacía, pero al salir otra vez al mundo, me di tal "hostia" que aún no me he recuperado. Se me quedó un resentimiento que hoy intento al menos no se avive.
Gracias

El buscador dijo...

Pobrecito ¿sabes lo que más me jode? El ver a todos los papanatas pseudo-izquierdosos intentando racionalizar, justificar, a veces poetizar, la ignominia tan terrible que supone ver este mundo. ¿Qué nos ha pasado? Cuando bromeo, digo que el grupo Prisa acabó con la izquierda española. Todo es tan pulcro, tan medible, ...
Se agradece tu entrada, mucho

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Ramon, cierto que la literatura vive y se nutre en su mundo de símbolos´ metáforas y alegorías, y que una obra literaria es lo que es. De la misma manera, un lector es también soberano de reescribir, bien como hizo Pierre Menard, o como más le plazca. De hecho, si es buena la interprtación al uso de la obra de Kafka, cualquier otra vía puede serlo. Es más, podemos utilizarla como y cuándo queramos. Por eso una metáfora tan potente como la del hombre que se convierte en insecto trasciende el propio recurso literario, y se convierte en símbolo universal que explica, por ejemplo, la triste experiencia que tú viviste.

El placer es siempre mío Ramon (creo que hoy nos vemos)
¡salud!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Culturajos
Es verdad. A fuerza de repetirlo ha perdido fuerza, porque además se utiliza mal. Se le llama kafkiano a todo lo que alguien le parece mal. Es ya como un verbo auxiliar, un adjetivo auxiliar. Lo mismo ocurre con "esperpéntico"

Y lo que dices sobre que el texto provoca la vida o la vida se inspira en los textos, en la ficción, me gusta mucho. Yo también creo en esa teoría...

Kafka, Kafka, a mi si me gusta como suena. como Afrika, Afrika. son similares...

¡salud Culturajos! Siempre es un placer tenerte por aquí y contar con tus aportaciones

Isabel Martínez dijo...

Me cuesta comentar esta entrada, amigo Mariano. No por su forma, que es densa, honda, solidaria y bien construída.
Me resulta difícil porque ya de joven descubrí a Gregorio Samsa en mi cama. Fue una mañana y creo que tenía 17 años. Y ahí sigo.
Kafka redactaba impolutos informes jurídicos para una próspera compañía de seguros y arrastraba su miseria oculta de puertas para adentro. Así que prefiero no seguir, no desmelenarme.

¡Salud, Mariano José!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Mariano (je, je, somos tocayos) Si lo pasamos mal en nuestro mundo cuando nos sentimos solos, o cuando creemos que se han olvidado de nosotros, imagina... Para ponerse a temblar. Un día (ahora, ya, en estos momentos) vendran a tomar lo que es suyo, y yo que lo vea.

Anónim@, te honra tu sueño, pero a ti y a mi nos ocurre como a todo el mundo: la ducha de cada día nos limpia la mala conciencia y nos hace conscientes de lo que tenemos. Poco después viene el miedo a perderlo, y...

Buscador, estoy contigo. Ahora mismo me viene a la mente la exposición anual Foto Press. O las fotos de Sebastiao Salgado. Todos con nuestros pañuelos, las gafas de pasta y la cara de circunstanscias observando en un museu chic, muy bien iluminado, céntrico, con tienda incluida,diagonales, encuadres y contrastes mientras admiramos la miseria y nos compadecemos como fariseos. Lo del grup Prisa es más cierto que la K de Kafka. Ahora bien, creo que el inspirador de nuestra catastófrica postmodernidad nacional, de la pérdida de los sueños y de la ilusión, de la deriva del pensamiento de iquierdas hacia el liberalismo más bochornoso, que no le quepa a nadie duda, fue Felipe González y su entorno. No hay más que repasar qué ministros de economía nombró...

¡Salud a tod@s!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Isabel, creo que, por lo que escribes en tu blog y por cómo sonries en tu foto-logo, eres lo menos parecido a un Kafka en una covachuela. Y si algún día lo fuiste, te aseguro que es un pretérito muy muy perfecto, muy alejado del presente y muy finalizado. Tu trabajo te habrá costado, seguro. Doble mérito, pues

¡salud Isabel!

Anónimo dijo...

Entiendo perfectamente a Gregorio Samsa, yo cuando me levanto y me miro al espejo no me reconozco y me asusto,necesito una hora de arreglos para recuperar mi forma reconocible.Se pasa muy mal y cada vez necesito mas tiempo para recomponerme.Lo mio es peor porque es real y lo de Samsa era novela.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Anónim@
Je, je, es que ya vamos cumpliendo años. Mi amor le llama a eso "restaurarse". Y no creas, si lo piensas bien quizá sea más novela lo tuyo que lo del pobre Gregorio.

¡Salud!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Belen, me parece que con el ajetreo de las respuestas te he saltado y no te he contestado. Perdona, porque tu comentario es especialmente útil, por dos razones. La primera es que nombras lo de Maslow, y según su pirámide, ahora deberíamos invertir nuestro tiempo en mejorar, mejorar, mejorar, para que esto sea más justo. Pero hemos entendido mal el concepto de mejorar y lo asociamos a "tener" en lugar de a "ser".

La segunda razón es más prosaica, y se refiere a la naturaleza del bicho en el que se convierte Samsa. En nigún momento del libro se dice si es cucaracha o escarabajo. Insecto, con élitros, pero insecto, a secas. Nabokov parece ser que le dedica al asunto algunas páginas.

Y como no hay dos sin tres: no te entristezcas. Eso si que es un pecado. Ya escribí una entrada en la que comentaba una frase de Chatal Malliard. "El gran pecado de Europa es la tristeza". Fuerza, coherencia en los principios, en nuestroa entorno próximo y alegría ante la vida que nos ha tocado vivir.Si hay valor, carácter y ganas, entonces a primera linea. Parafraseando a Brecht, los que poseen esas tres última virtudes son los imprescindibles

¡Salud Belen! Siempre es un placer encontrar un comentario tuyo

NENA dijo...

Un proverbio africano dice:

La unión en el rebaño obliga al león a acostarse con hambre.


Los africanos no están unidos como un solo rebaño. Eso hace que el león europeo nunca se acueste hambriento.

Anónimo dijo...

Hola Hablador
Lamentablemente no hace falta mirar muy lejos, a Africa, para ver la pobreza extrema. Gracias al capitalismo cada vez hay más diferencias sociales aquí mismo, en Europa, y siempre las hubo en America. No hay que ir muy lejos, sólo tienes que visitar los extraradios de las grandes ciudades, y ya verás gente desesperada. Y lo peor de todo es que la situación está muy lejos de mejorar.
Y sí, la izquierda se la cargó Gonzalez que fue el que privatizó a destajo e introdujo la precariedad laboral con los contratos temporales.

Anónimo dijo...

Las cucarachas no tienen problemas,cada vez hay más ,y sobrevivirán a una catástrofe nuclear si la hay.Son las futuras dueñas del planeta al paso que vamos. Ellas escribiran la historia.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Nena, quizá parte del problema estribe en ellos mismos. Lo importante, de todos modos, es que la solución a sus situación debe partir según sus propios modelos culturales de desarrollo y de relación social. Estamos empeñados en exportar nuestra fantástica democracia, pero a ellos no les damos otro continente qué colonizar ni qué explotar. Les regalamos democracia para seguir controlando sus riquezas.

¡salud Nena!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Anónim@. Subscribo todo lo que dices. Aquí, en Occidente, podemos ver i convivir con sistuaciones verdaderamente desesperadas. Bolsas de marginación y de miseria vergonzantes. Y qué además se diga que vivimos en el mejor de los sistemas posible...

Anónim@, no estaría mal una historia escrita por cucarachas. De hecho podemos hacer el experimento: mojar sus patas en tinta y ponerlas a andar. Quizá nos digan algo. Por cierto, el insecto en el que se convierte Samnsa parece ser que no era una cucaracha. En todo el relato no se nombra. Esso si, tenía élitros, alas de insecto.

¡salud para l@s d@s anónim@s!

Anónimo dijo...

Compartimos genes con los insectos y nos parecemos a ellos más de lo que creemos. Por ejemplo la mosca Drosophila,tiene un ciclo diario de 24 horas como los humanos, se despierta por la mañana ,por la tarde hace la siesta,y por la noche duerme como nosotros toda la noche.No me digaís que no es curioso. Si al final resulta que los más tontos de la creación somos los humanos,somos dependientes de nuestros padres la mitad de nuestra vida (al paso que vamos)

Anónimo dijo...

Se me olvidaba ,os imaginaís que una mosca sueñe que puede ser humana,sería una pesadilla? yo creo que sí viendo como somos,debemos parecerles monstruos.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Anónim@, ese sería un auténtico sueño kafkiano, sí señor@, aunque con lo poco viven, creo que no pueden entretenerse en soñar.

Rizando el rizo de tu propuesta: Imagina que sueño que me convierto en una mosca que sueña a su vez que se convierte en humano...

Muy interesante el apunte sobre la Drosophila.

Gracias por tus comentarios, anónim@

¡Salud!

Anónimo dijo...

La vida que tienen que vivir los pobres y desamparados en este planeta es una pesadilla que les toca vivir despiertos,y la única solución para ellos es la muerte y con ella despertar a una realidad mas feliz ,o el amor y la ayuda ,que les llega a cuentagotas si les llega,porque somos así de hipócritas y no hacemos nada de nada,porque lo dejamos en manos de los políticos y nosotros lavamos así nuestra conciencia.No hacemos nada ,solo darles migajas de pan,y yo me incluyo. Vivímos en la degeneración de la raza humana.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Anónim@
(¡Caray!, nadie quiere identificarse en esta entrada, ni siquiera con un alias. Me da la sensación de que estoy leyendo un largo comentario escrito por la misma persona. Aunque en realidad, así debe ser, porque la mala conciencia que arrastramos es colectiva, y así se expresa anónima, avergonzada...)

La cosa es, Anónimo, que diría Amen a todo lo que dices, pero no a todo lo que no dices, o mejor dicho, lo que no decimos, por ponerme yo también dentro del saco: porque hay una palabra que define todo lo que ocurre, y no tiene nada que ver ni con el azar, ni con la naturaleza de las cosas, ni con Dios, ni con la ayuda humanitaria, ni siquiera con nuestra vida cotidiana. La palabra es JUSTICIA. Y se la estan tomando, y como dije hace poco, y yo que lo vea.

¡Salud!

Anónimo dijo...

Deja de soñar y pon otra entrada que esta ya me la se.

Anónimo dijo...
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Ana Rodríguez Fischer dijo...

Alertada por nuestro común amigo Enrique Vila-Matas, y emplazada por otras buenas amigas a hablar de "la casa" (desde el punto de vista de la literatura) en un Master de Arquitectura, releí "La metamorfosis", ¡y qué retranca, Diox!
Un abrazo!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

La retranca de Kafka es la retranca del mundo. Deberíamos decir, o escribir, en plan bíblico: Y Kafka creó el mundo en seis obras, y vio que era malo, y a la séptima se suicidó
¡Salud Ana!

Isabel Romana dijo...

Agudísima reflexión. Quizá la incompresión hacia todos los seres que nos rodean - más cerca o más lejos - sea el signo de nuestros tiempos. No entendemos nada. Ni siquiera a nosotros mismos. Saludos cordiales.

Pulgarcito soñador dijo...

Bueno, acabo de ver El proceso de Wells, y creo que él ha hecho una impresionante interpretación sobre la realidad pesadillesca de Kafka. También la han hecho Deleuze y Guattari. Sobre todo, me encanta la exegesis que hacen con respecto a las posturas físicas. Cosa sumamente inquietante en Kafka.
Yo, desde Sudamérica, puedo decir que Kafka, por su parte, ha interpretado increiblemente a nuestras sociedades. Mi chica me decía, mientras mirábamos la película, que era algo absurdo y demasiado denso. Yo le digo, así es en mi lugar de trabajo, aunque te parezca exagerado. Abrí un poco los ojos!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

La verdad es que entender entender enetendemos poco sí, Vamos por ahí dando bandazos desde que nos erguimos y poco hemos aprendido, más allá de cuatro cachivaches y alguna medicina eficaz. En lo esencial seguimo igual, casi en la charca.

Yo también creo que Kafka retrata bien el absurdo de la existencia, la incomprensión del otro y la soledad y el aislamiento del individuo, características de las sociedades occidentalizadas. Pero la cosa es que esto es pecata minuta comparado con la conciencia de ser humano y no poder disfrutar de la dignidad como tal y ni siquiera de la superviviencia. Esto es lo terrible, el hombre convertido en insecto, sin literaturas ni filosofías de la existencia: pura cruda y dura realidad

¡salud!

Anónimo dijo...

Kafaka? Africa? Me suena muy Miretiano todo esto. Jordi el mas rubio

El Pobrecito Hablador del Siglo XxI dijo...

¡Hombre Rubio! el becario más puntual de la historia. (je, je)
Sí, seguramente a Miret le habrá tocado al fibra esta entrada, si es que la ha leído.
¿Qué es de tu vida?
¡Salud y abrazos amigo! Espero que todo te vaya de maravilla, que seas feliz