jueves, 9 de abril de 2015

La navaja


Fue en Septiembre. El periodista y yo nos explicábamos una cuantas banalidades sobre el calor de Agosto, las vacaciones y el fastidio de la vuelta al trabajo. Me dijo que era autónomo,  y que cobraba por pieza. Había vuelto antes que nadie  para adelantarse a otros compañeros  y poder atrapar así los primeros temas. Sin embargo, pasada la primera quincena, se arrepintió, porque la ciudad seguía  semidesierta y la realidad continuaba ausente. 

Menos mal que  a pocas manzanas de allí -me decía-, a la salida del único bar de la noche,  en la madrugada de ayer dos tipos discutieron. Uno de ellos tiró de navaja y  dejó al otro tendido en la cera, sobre un mortal charco de sangre. 

Esa navaja me  salva el mes- recuerdo que me dijo.

9 comentarios:

ESTER dijo...

El periodista no tendrá éxito. Los navajazos y disparos ya no son noticia.

Ester

sandra torres casanova dijo...

Muy interesante el blog!

Saludos!

Hostal mi loli dijo...

Corto pero intenso de contenido. Un abrazo.

Juan Nadie dijo...

Ya es triste que haya que alegrarse de las desgracias ajenas.

Francis Black dijo...

Se pueden hacer artículos buenos sobre cosas nimias, si necesita un navajo muy buen periodista no debe ser.

El Pobrecito Hablador del siglo XXI dijo...

Ester, te aseguro que sí,por encima de muchas otras noticias. De cualquier modo, la cuestión es hasta dónde somos capaces de llegar con tal de mantenernos en una profesion encanallada

Sandra, bienvenida.

Loki, abrazos también para tí

Juan, el periodista ni se alegra ni se disgusta. Yo creo que ve la muerte violenta de alguien como algo puramente profesional, despojada de toda valoración humana. Es la tiranía del trabajo.

Salud para todos!!

El Pobrecito Hablador del siglo XXI dijo...

Loli, perdona, se me coló la k al escribir tu nombre

El Pobrecito Hablador del siglo XXI dijo...

Francis, independientemente de la valía del periodista, o de cualquier otra profesión, la cosa es en qué nos convertimos.
Salud!!

Juan Nadie dijo...

Sí, a esa tiranía me refería.