viernes, 5 de agosto de 2011

El callejón de los vivos

El ’carreró dels vius’ (el callejón de los vivos) no tiene nada de particular, excepto su nombre. Es una calleja estrecha que une dos vías principales del centro turístico de Torredembarra, una ciudad de la Costa Dorada catalana.


Yo lo he transitado alguna vez, solo, y no he tardado más de 20 segundos en completar el trayecto de su longitud. Al hacerlo he caminado despacio, casi casi arrastrando los pasos, como si en la calma consciente del paseo brevísimo aspirase a experimentar algún tipo de revelación exotérica en la que una presencia espectral me ungiese con facultades sobrehumanas, disfraz y nombre anglosajón de sufijo MAN, para que en el instante del brillo del rayo, el monótono funcionario cuarentón que veranea en la costa se convierta en el superhéroe de moda del litoral Mediterráneo, dispuesto a partirse el pecho por sus, otrora, semejantes: seres débiles de espíritu, inmaduros, incapaces de defender lo suyo ante la maldad sofisticada del perverso mercado.


Sin embargo, como se podrá suponer, todo esto no es más que el fruto de la fantasía; el efecto semántico que puede llegar a producir la fortuna del nombre de una placa que cuelga en lo más alto de una esquina, que bautiza un vulgar pasaje de apenas 30 metros de largo, metro y medio de ancho y que huele a orín mamífero, cuya única función, además de separar dos edificios y unir dos calles, es la de mingitorio postetílico o lienzo obra vista para artistas en ciernes que dejan su firma gravada en la pared antes de aprender a dibujar, siquiera, una O con un canuto.


Sea como fuere, mientras decenas de miles de turistas pasean con semblante agobiado el disgusto de su descanso a través de un entramado de calles sofocadas en el color del dinero, el callejón de los vivos derrama desde sus paredes una sombra fría que nadie -a penas dos perros, tres muchachos y un borracho- tiene intención de atravesar. A ver si va a resultar que estamos todos muertos, y que la vida es para quien levanta la pata y se mea en ella, para quien discurre los días de su existencia con la voluntad de dejar huella.

6 comentarios:

Ana Rodríguez Fischer dijo...

No, no creo que sea eso... Es que todo está triste y yermo. Y hay un general apagamiento. Y estamos viviendo un verano (con lo que ello implica) que no es tal porque no puede ser, sabiendo que no sabemos lo que nos espera a la vuelta de la página de ese periódico que hojeábamos desganados y ahora... ¡Ansiedad! ¡Rabia! ¡Miedo! ¡Asco!
Es un verano (y un tiempo o una era) que a ver quién la narra.
Besitos!

Hostal mi loli dijo...

Me parece de lo más misterioso ese nombre,tal vez se remonte a la época del cólera o de la peste y era el callejón de los vivos porque allí no murió nadie y cerca estaría las calles de los apestados,o también podía ser que el nombre se debiera a los motes que se ponían en los pueblos,o era el callejón donde iban las parejas a hacer sus cositas de enamorados,me parece muy interasnte lo del nombre y dan ganas de investigarlo,de todas maneras ha estado muy bien lo que has contado,y desde luego los que se mean en ella hacen honor al nombre porque están sanos y con los riñones funcionando a tope de bien,y ya se sabe riñon sano,vida larga y desde luego vivos estan si mean.Salud y feliz verano.

Ataúlfa Braun dijo...

Capaz que como se intuyen en las palabras de Ana a pocos les apetezca vivir. Por otra parte, ¿qué modo de demostrar (se) que se está vivo que cagándose y meándose en todo?

Salud!

J. G. dijo...

un inverso en Almería, Carbonera, la platja dels morts.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Uy, uy, que no, que no.
Que es solamente que el callejón de los vivos está vacío, y que es real ; que no pasa por ahí nadie, cuatro borrachos y ya... y que todo dios pasea sonámbulo por las otras calles de una ciudad de vacaciones.
¿os acordais del telefilme de los 70 "La gioconda está triste"? No tiene nada que ver la crisis, ni la coyuntura. Nuestro pecado es la tristeza, la voluntad de llevar siempre encima la nube...

El nombre más bonito de toda la ciudad lo reservan a un callejón maloliente, de servicio. ¿no es significativo?

Hostal mi loli dijo...

Que tonta soy,no lo había pillado. Gracias por abrirme los ojos.Besos.