Casi siempre que escribo aquí lo hago de la siguiente manera: primero como opíparamente y mientras como y bebo se me ocurre lo que voy a escribir, y lo hilvano en una libreta de pespuntes.
Después llego a casa, me echo una buena siesta, y al levantarme conservo en el paladar el vino porronero y el recuerdo seco de la idea. Así que no me queda más remedio que ir inmediatamente al cuarto de baño y refrescarme la cara. Caliento agua, me tomo un te y mientras se enfría, conecto el ordenador. Con el primer trago, el pespunte se licua de nuevo, y entonces retomo el hilo y me pongo a teclear un documento de Word.
Cuando creo que ya tengo la entrada lista, corto y pego sobre el editor, cambio de tamaño y de tipografía las letras, busco una imagen que ilustre la entrada y la cargo. A continuación me peleo con Blogger y con su manía de no respetar las órdenes que le doy. Finalmente, hago click en "publicar" y ya se puede ver, radiante y vestidita de domingo, una nueva entrada.
Durante tres días corrijo y corrijo cosas que no me han gustado, frases que me chirrían, palabras que se repiten. A veces me dan ganas de suprimir la entrada, pero para entonces ya no es mía, y no tengo ningún derecho. De hecho, conservo a la vista todas y cada una de las que he escrito, desde la primera, por mucho que al leer algunas me muera de vergüenza.
Hoy no he respetado todo el ritual. Nada de lo que he explicado hasta ahora se ha realizado. Hoy he tecleado directamente sobre el editor del blog, sin pensar demasiado en lo que escribo, porque hoy quería seguir con "El mito y la furia", pero no encuentro a Adán, y tampoco a Maruja, ni a sus suegros, y quiero que me ayude Alfredo Lorente, un operario jubilado de la vieja y extinta "Hispano Olivetti" metido a detective después de que encontrase en un piso de su propiedad, alquilado a través de una agencia, un extraño manuscrito.
Aunque, seguramente, el motivo de esta extraña entrada sea esta frase que acabo de leer de mi libreta de citas. Me ha entrado tanto miedo que no me ha quedado más remedio que transcribirla aquí, como posible remedio o exorcismo. La perpetró Charles Kettering, fundador de "General Motors", dueño de más de 140 patentes: lo que hoy viene en llamarse un emprendedor, vamos.
A Kettering, un buen día, le invadió una necesidad repentina de ser sincero:
"La clave para la prosperidad económica consiste en la creación organizada de un sentimiento constante de insatisfacción"
¡Ay! , si lo leyese Adán
jueves, 31 de mayo de 2012
viernes, 25 de mayo de 2012
Amos a ver si nos vamos aclaraaando
Los geniales Faemino y Cansado
representaban en sus inicios una divertida escena. En ella, Cansado se dispone a sacar las entradas para
el cine en la taquilla. Faemino se acerca por detrás y descaradamente se cuela.
A continuación, y sin mediar palabra, pide dos entradas en la fila 11.
La reacción de Cansado no se hace esperar.
Le toca con el dedo índice en el hombro a Faemino e intenta hacerle ver - de manera sumamente educada- que él estaba primero en la fila. Entonces Faemino
responde “Ya, ya. Yo también estaba en la fila. Ya, si eso, lo hablamos”, pero no cumple su más
que dudoso propósito y continúa su conversación privada con la imaginaria
taquillera para comprar dos entradas en
la fila 11, centradas.
Cansado insiste e insiste en su
protesta, siempre educada; esgrime para ello, tímida y civilizadamente, los tópicos más manidos de la solidaridad
humana, la bondad y el respeto preceptivo que es necesario mantener entre las personas para poder
convivir en paz. Ante lo cual, Faemino no solo sigue haciendo caso omiso, sino
que incluso le recrimina a Cansado que le toque con el dedito en el hombro y le
intenta convencer de que en realidad había dos colas y de que la suya es la
correcta.
Cansado persiste, y argumenta que
vivimos en una sociedad con normas que habría que respetar. Faemino- recordemos que es quien se ha colado- empieza
a mostrarse molesto ante tanta protesta y como si hiciese un gran esfuerzo por no perder
la compostura inicia su famoso “Amos a
veeér, amos a veeér. A ver si nos aclaráaaamos; a ver si nos vamos entendiéeendo”...
El gag tiene una duración de unos 6
minutos y el final se pierde en el infinito porque la situación de ambos
personajes no cambia nunca. En algunas versiones el indignado amenaza al que se
cuela con llevarlo al calabozo, pero ambos acaban declamando su ya célebre “que
va que va, yo leo a Kierkegard”; en otras, la discusión sigue hasta el infinito
absurdo y en todas ellas el que se cuela se sale con la suya.
No es difícil establecer cierto
paralelismo entre esta hilarante representación y el presente económico y
político de medio mundo. Pero a mí me ha venido a la memoria intentado comparar
el estado de miedo, terror, pánico, depresión y crisis permanente en el que nos tienen
sumidos y algunas otras realidades que se cuelan en los informativos, y que me
hacen expresar, igual que Faemino “Amos
a véeeer, amos a veeeér. A ver si nos aclaramos, a ver si nos vamos entendiéeendo”.
No hay liquidez, no hay dinero, pero
a Bankia le hemos dado 10.000 millones de euros hace 15 días y estamos a punto
de darle 20.000 millones más. En los últimos dos años, los ciudadanos europeos,
por orden de sus representantes, les hemos dado a los bancos más de 2 billones
de euros. ¿Dónde está la pasta?
Nuestra prima está por las nubes, pero cada vez que intentamos
colocar deuda para financiarnos los
inversores nos la quitan de las manos y vendemos siempre más de lo que estaba
previsto.
El paro sube cada mes. Estamos cerca
del 25% de la población activa. Sin embargo la cifra de los afiliados a la
Seguridad Social sube mes a mes en decenas de miles de personas y la misma
Seguridad Social ha cerrado el último semestre con superávit.
Las empresas cierran, no hay trabajo
para nadie, aunque esta situación parece no afectar a la industria
automovilística -desde siempre, un termómetro más que fiable de la actividad
industrial- que está contratando a centenares de trabajadores y preparando en
sus cadenas de montaje nuevos modelos.
Y para poner la guinda en este
extraño pastel, mitad amargo y mitad dulce, las exportaciones de los productos
españoles han crecido más de un 30% en el último trimestre.
Amos a véeer, amos a véeer si nos
vamos entendiéeendo.
Lo que sí que es seguro, objetivo, y
real es que hoy en día un convenio colectivo
no sirve para una mierda. Que los trabajadores y las trabajadoras estamos
dispuestos a aceptar condiciones de esclavitud que han sido propiciadas por un
estado de miedo prefabricado por los poderes económicos y que en lugar de
reclamar y defender derechos, hemos terminado por reclamar trabajo, al precio y
en las condiciones que nos dicten, porque la cosa está muy pero que muy mal.
Esta es una vieja estrategia que ya funcionó muy bien en los 70, para la
que el poder económico utilizó como
detonante la manipulación del precio del petróleo: la modificación extrema a la baja de la situación económica mundial con el fin
de que los dueños de los medios de producción recuperasen la iniciativa en las
relaciones laborales y en las prestaciones sociales del estado del bienestar.
Y encima nos dicen que no les toquemos con el dedito.
Y encima nos dicen que no les toquemos con el dedito.
martes, 22 de mayo de 2012
Cómo se informa de una huelga en el sector de la educación
Hoy es día de huelga del sector de la educación en toda España. Centros de primaria,
secundaria y universidades están llamados a parar y a movilizarse para protestar por los recortes y la degradación de la enseñanza
pública en beneficio de la mafia bancaria, en este caso Bankia, principal destinataria de un botín de 10.000 millones de euros procedentes
de nuestra bolsa colectiva que estaban
destinados, precisamente, a la educación.
Yo trabajo en un campus universitario y soy testigo directo de cómo se
informa a la administración autonómica y
a los medios de comunicación del seguimiento
de la huelga. Es la tercera convocatoria en poco más de tres meses, la enésima que yo vivo, y siempre se ha
hecho de la misma manera:
Fase 1:
Los medios de comunicación llaman a las oficinas de comunicación de las universidades para informarse. Los responsables de las oficinas de comunicación de las universidades en servicios mínimos pasean por los aularios y por los laboratorios y miden sobre el terreno la incidencia. Estos mismos responsables informan de lo que han visto a los periodistas. Habitualmente, esta información es objetiva y se corresponde con la realidad: cualquier manual de comunicación explica que el principal precepto que jamás debe traicionar una oficina corporativa de prensa es informar siempre de la verdad, porque en ello les va la credibilidad.
Los medios de comunicación llaman a las oficinas de comunicación de las universidades para informarse. Los responsables de las oficinas de comunicación de las universidades en servicios mínimos pasean por los aularios y por los laboratorios y miden sobre el terreno la incidencia. Estos mismos responsables informan de lo que han visto a los periodistas. Habitualmente, esta información es objetiva y se corresponde con la realidad: cualquier manual de comunicación explica que el principal precepto que jamás debe traicionar una oficina corporativa de prensa es informar siempre de la verdad, porque en ello les va la credibilidad.
Fase 2:
Los cargos directivos de las universidades, siguiendo indicaciones de las respectivas gerencias, informan también a sus superiores del seguimiento de la huelga. Habitualmente, esta información se obtiene desde los despachos, a través de llamadas telefónicas y se corresponde a deseos más que a realidades. A menudo se trata de cifras sesgadas, poco creíbles, que no se corresponden con lo que realmente está ocurriendo ese día en los campus universitarios. Esas cifras son las que finalmente viajan hacia los despachos del Departamento de Universidades de la comunidad autónoma en cuestión, quienes a través de sus gabinetes de prensa, dirigidos por cargos de confianza afines al partido que gobierna, se distribuyen a los medios de comunicación.
Los cargos directivos de las universidades, siguiendo indicaciones de las respectivas gerencias, informan también a sus superiores del seguimiento de la huelga. Habitualmente, esta información se obtiene desde los despachos, a través de llamadas telefónicas y se corresponde a deseos más que a realidades. A menudo se trata de cifras sesgadas, poco creíbles, que no se corresponden con lo que realmente está ocurriendo ese día en los campus universitarios. Esas cifras son las que finalmente viajan hacia los despachos del Departamento de Universidades de la comunidad autónoma en cuestión, quienes a través de sus gabinetes de prensa, dirigidos por cargos de confianza afines al partido que gobierna, se distribuyen a los medios de comunicación.
Fase 3:
El periodista se encuentra en su mesa de trabajo con el comunicado de los sindicatos y organizaciones convocantes de la huelga y con dos informaciones diametralmente opuestas que provienen de dos fuentes que pertencen a la misma institución aunque describen, paradójicamente, diferentes realidades. (El periodista no ha salido de la redacción. No puede. Tiene que cubrir tantos temas ese mismo día que su trabajo se traduce en realizar consultas de Google, en copiar y pegar notas de prensa corporativas y en hacer llamadas telefónicas. Así es como suele conocer, a diario, la realidad que nos cuenta). El redactor explica a su jefe de sección lo que ocurre. A menudo, el jefe de sección no se la juega, y consulta a su vez con el jefe de redacción, quien para esas horas de la mañana ya tiene directrices muy claras desde la dirección del medio en el que trabaja sobre qué fuente es a la que debe dar crédito.
El periodista se encuentra en su mesa de trabajo con el comunicado de los sindicatos y organizaciones convocantes de la huelga y con dos informaciones diametralmente opuestas que provienen de dos fuentes que pertencen a la misma institución aunque describen, paradójicamente, diferentes realidades. (El periodista no ha salido de la redacción. No puede. Tiene que cubrir tantos temas ese mismo día que su trabajo se traduce en realizar consultas de Google, en copiar y pegar notas de prensa corporativas y en hacer llamadas telefónicas. Así es como suele conocer, a diario, la realidad que nos cuenta). El redactor explica a su jefe de sección lo que ocurre. A menudo, el jefe de sección no se la juega, y consulta a su vez con el jefe de redacción, quien para esas horas de la mañana ya tiene directrices muy claras desde la dirección del medio en el que trabaja sobre qué fuente es a la que debe dar crédito.
Fase 4:
Las personas, el pueblo, la gente, los hombres y las mujeres del país consumen, en los medios de comunicación nacionales de referencia, la información de una jornada de huelga en la educación. Esa es, y no otra, la única realidad que conocerán.
CODA - Video
http://www.yoestudieenlapublica.org
Las personas, el pueblo, la gente, los hombres y las mujeres del país consumen, en los medios de comunicación nacionales de referencia, la información de una jornada de huelga en la educación. Esa es, y no otra, la única realidad que conocerán.
CODA - Video
http://www.yoestudieenlapublica.org
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)



