martes, 14 de febrero de 2012

Carta abierta al profesor Vicenç Navarro



Profesor:

Probablemente nunca llegue a leer esta carta y, por tanto, el hecho de escribirla se convierte automáticamente en un sinsentido. De todos modos, me da exactamente igual, porque también están llenas de sinsentido todas las acciones que hasta ahora se han puesto en marcha para intentar detener el curso de los acontecimientos que se vienen sucediendo de un tiempo a esta parte y que en los últimos días adquieren una velocidad de vértigo.

En poco más de unos meses, el gran poder financiero, los políticos a los que hemos delegado la soberanía nacional, aupados con el voto de casi 10 millones de personas, y la pasividad política de otras tantas, han propiciado la aniquilación histórica de los derechos de los trabajadores y el derrumbe de los pilares del llamado Estado del Bienestar.

Por otro lado, gracias al resultado de algunos procesos judiciales, hemos podido comprobar, por si a alguien le quedaba todavía alguna duda, para quién y con qué fines actúa la Justicia en España.

De manera que el mapa de la situación no es otro que un poder ejecutivo que trabaja como si de un consejo de administración se tratase; un poder legislativo que actúa como una asamblea de accionistas y un poder judicial que impide la fiscalización de actividades que son, a todas luces y descaradamente delictivas, y que condena a quien las persigue. Con lo cual, el pueblo español se encuentra en este presente concreto en una situación de indefensión que no se daba desde la dictadura de Franco. Vivimos en un Estado de Excepción.

Y ante este panorama, los partidos tradicionales de izquierdas, aquellos en los que los más débiles podrían confiar su destino y su bienestar, están desarbolados, vacíos de ideas, sobrepasados por la Historia, sin la legitimidad ni la credibilidad necesaria como para hacer frente a lo que se nos está viniendo encima.

Por tanto, se produce entre la mayor parte de la sociedad una sensación de orfandad y desorientación cuyas consecuencias a medio plazo aprovechará el primer mercachifle demagogo que aparezca y que se ganará la confianza de las personas con un discurso tan atractivo como peligroso.

De ahí que me dirija a usted, y a otros como usted, inteligencias claras y racionales, capaces de vertebrar de verdad, eficazmente, un espacio de organización política en la que los trabajadores y las trabajadoras españoles encontremos una herramienta con la que hacer frente a este auténtico golpe de estado legal; una herramienta que genere una alternativa política creíble, basada en la realidad, en el respeto escrupuloso a los derechos humanos y con la que seamos capaces de recuperar la Historia.

Más allá de su valiosísimo trabajo intelectual, -que admiro- las personas que creemos en la construcción de una sociedad más justa necesitamos el liderazgo político de un grupo de personas, capaces, preparadas y con las ideas bien enfocadas. Sin su participación efectiva en la política española, estamos cada vez más cerca de una nueva era de oscuridad y de sometimiento.

Estamos muy solos, profesor Navarro.

martes, 7 de febrero de 2012

A distancia


L
eo “Público” mientras nieva. Estaba trabajando y al ver que caía tan fuerte me he imaginado durmiendo en un gimnasio. Así es que me he escapado a casa cinco horas antes de lo habitual. Estoy en un bar tomando un caldito bien caliente, frente a un gran ventanal. Los copos caen libres, como yo ahora, que me dejo caer sobre el mundo, sobre el mundo impreso, negro sobre blanco.

“Público” viene hoy jugoso, con noticias de lo más sorprendente. Por ejemplo, que Camps el amiguito del alma que ha perdido un huevo de tanto querer, intercedió hace muy poco tiempo entre la CAM y la gloriosa hermandad de La Macarena sevillana con el fin de que aquélla le regalase más de un millón de euros para reformar el museo de la virgencita guapa, guapa, guapa y olé. El hermano mayor de la hermandad, un tal Ruiz Cárdenas, consiguió para el mismo fin otros 300.000 euros beatificados por el Ayuntamiento de Sevilla. Dos años antes, la generosa CAM había regalado a los cofrades guapos, guapos, guapos, 40.000 euritos más. Poco después, según explica el periodista Ángel Muñáriz, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid obligó al Estado a abonar a la humilde hermandad otro milloncejo del ala en concepto de una subvención que el Partido Popular le concedió cuando gobernaba y que el PSOE les retiró al ganar las elecciones.

Más cositas, que todavía cae con fuerza. Jordi Castellet, hasta hace poco párroco de San Hipòlit de Voltregà, un pueblecito barcelonés de poco más de 3.000 habitantes, ha sido cesado porque en los últimos dos años ha estado invirtiendo en acciones de RUMASA más de 200.000 euros procedentes de donativos de sus feligreses. Castellet alega en su descargo que gracias a las inversiones que ha realizado durante toda su trayectoria finacieroteológica, ha promovido obras por un valor próximo al millón y medio de euros en las parroquias donde ha predicado. Se rumorea en el obispado que, dado su buen ojo para la bolsa y la cosa inmobiliaria, el joven rector seguramente es, o ha sido, devoto de Santa Lucía, pero esta es una maldad mía, una ocurrencia con la que yo me río.

No tiene pinta de escampar. Ahora los copos caen racheados. El caldito está en su punto de sal. A veces cojo el cuenco y lo mantengo durante unos segundos entre las manos para calentármelas. Bebo otro sorbo, me relamo y pienso con mucha fuerza -como si realmente fuese a suceder- que esto es lo que quiero hacer durante toda mi vida, leer mientras veo nevar bebiendo un caldito.

Unos científicos norteamericanos que deben ser amantísimos esposos, amantísimos padres y seguramente piadosos creyentes, han inventado una bala que cambia el rumbo si el blanco al que el pistolero ha apuntado se mueve para escapar de la muerte. La bala funciona igual que los misiles inteligentes y es capaz de acertar a todo lo que se menee a una milla de distancia. Solamente hay que ser habilidoso y tener puntería para marcar con luz láser el lugar del cuerpo donde queremos que se clave y reviente y desangre para que efectivamente mate.

Me fumaría un cigarrillo, pero hace ya más de cinco años que lo he dejado y, además, en la calle hace un frío que pela. Ahora los copos han engordado, flotan unos segundos en el aire gris y se posan sobre el suelo, sobre un árbol seco, o se camuflan sobre el pelo de una anciana a la que envidio porque hace unos minutos ha salido a fumar. He decidido que volveré a fumar en cuanto me vea envejecer.

Han descubierto que el macho de la araña malabarensis, cuando copula, se deja el pedipalpo* completo dentro de la hembra y se escapa a todo correr para salvar la vida porque las hembras arañas suelen liquidar al macho inmediatamente después del coito. Según cuenta “Público”, el macho malabarensis es un prodigio evolutivo porque una vez lejos del peligro, después de su huida, su pedipalpo eyacula y eyacula y eyacula todo su depósito seminal en el interior de la hembra, de manera que se puede decir que el bicho se reproduce por control remoto.

Ya no hay más caldo, pero sigue nevando. En el cuenco solamente queda el anillo de grasa que circunda el borde. La nieve ha cuajado. Hay un espesor de unos cinco centímetros. Un gorrión tonto la picotea. El muy estúpido creerá que han pavimentado el suelo con miga de pan. Deja marcadas las huellitas de sus uñas sin hundirse, da tres saltos y al cuarto vuela hasta el alero. Echo de menos unos carámbanos colgando del tejado, amenazando con caer. A este paso, el rastro del pájaro habrá desaparecido antes de que yo me levante y me vaya.

Me hubiese gustado escribir algo particular para cada una de las noticias, pero me he dado cuenta de que en realidad cuentan lo mismo. Aunque no sepa explicarlo, las cuatro contienen algo más que una araña que folla a distancia, o que una bala que mata a distancia, o que un cura que se enriquece a distancia, o que una virgen que se viste a distancia. Algo más que la distancia insignificante que separa a una alimaña invertebrada -a la que aplastaríamos sin contemplaciones- de una panda de chupa levitas, de un cura, de un político, de un científico, o de la mismísima especie humana. Algo más que la distancia que separa un extraordinario día de frío de la obligación laboral diaria.

* Propongo a las autoridades lingüísticas y científicas que llamen pedipalpo al pene humano: Qué pedipalpo tan grande tienes, o qué pedipalpo tan rico tienes, tu pedipalpo es insaciable, o no
me toquen el pedipalpo, etc ...