jueves, 7 de enero de 2010

Carta Histórica a Antonio Muñoz Molina


Querido Antonio

No te escribo esta carta como un recurso, como si fuese un adolescente que llamase querido a su diario y escribiese en él cada noche para darle un sentido a lo vivido. Te escribo esta carta para que la leas, si quieres, o si te llega, o si por aquellas casualidades de la red das con ella mientras buscas documentos, vidas, infortunios, información sobre exiliados, ofendidos, ultrajados, asesinados, por la Historia y por todos aquellos que la maquinan, la ejecutan y la escriben. Podría continuar también diciendo que te escribo esta carta desde mi más profunda admiración, y aunque soy de los que piensan que querer es decir que se quiere, en este caso prefiero confesarte que he leído toda tu obra, que aprendí a leer de verdad con tus primeras novelas, que supe de la ética intelectual, de la independencia de criterio y del compromiso social con tus artículos, justo cuando estas tres virtudes ardían sin humo en la pira de la postmodernidad. Te escribo, en fin, para explicarte que he leído tu última novela, “La Noche de los tiempos”, más varias reseñas, críticas y entrevistas que has concedido a diversos medios. Es decir, que además de leer la obra he accedido también a tu propia visión al respecto de tu creación.

En mi opinión, la crítica ha sido prudente. Hay quien te reprocha la insistencia en tratar un tema como el de la Guerra Civil con un lenguaje que ya no es propio de nuestra época, lo cual para mí tiene doble mérito, pues el estilo de que haces gala enmarca mejor, formalmente, la historia y sus personajes, y porque recuerdas, una vez más, -sí, y las que hagan falta- tiempos de traiciones, días convulsos, de sangre, fuego y dolor que ahora los revisionistas de la Historia, surgidos como chinches de trinchera, andan empeñados en explicar a su modo para taparlos. Además, tienes la voz que tienes, un sonido único, singular, que se hace reconocible a través de la cadencia particular al construir las frases, al gusto exquisitito por la adjetivación precisa, a veces desbordante; largas digresiones que vienen de ti, de dentro de ti, por mucho que interpongas a veces narradores externos que nos desvelan los temas que quieres transmitir; y por supuesto la memoria, la presencia constante de tus propias vicisitudes en la piel de tus criaturas. O sea, que da igual que narres un intento de suicidio de una madre de familia herida de amor pocos día antes del levantamiento militar del 36 español, o que describas la gota de sudor que resbala sobre la pierna negra de Dee Dee Bridgewater mientras canta en un tugurio del Bronx Oh show us the way to the next Little dollar. Tu manera de escribir, tu estilo, es el que es, y creo que esta última novela tuya es una de las que mejor armonizan con tu voz particular: la que te ha convertido en maestro y te ha ahuecado con méritos indiscutibles un lugar de privilegio en la literatura de lengua española.

Y como todo esto no es que sea así porque yo lo diga ahora, sino porque quienes saben de verdad de esto han sido siempre unánimes con cada una de las novelas que has escrito, por eso digo que esta vez han sido prudentes, porque creo que han escorado, han evitado referirse al meollo de la cuestión de “La noche de los tiempos”, que no es, por supuesto, ni tu maestría como escritor, ni tu laboriosa y sufrida dedicación a la obra, ni tampoco, las bien trazadas historias de amor y desamor, que se suceden en élla. Y es que, querido Antonio, mira que he pensado largos ratos en dar respuesta a estas preguntas. ¿Por qué no se le ocurrió a tu narrador colocar en la picota, ni siquiera, a media docena de dirigentes golpistas? ¿Por qué caricaturizar con saña, en exclusiva, (quizá con merecimientos) a personajes históricos conocidísimos que defendieron La República y que después padecieron exilio? ¿Por qué atizar una y otra vez la brasa sobre las hordas rojas que, según tu narrador, convirtieron Madrid en el paroxismo del asesinato arbitrario y gozoso?¿Por qué el héroe de la novela no lo es, ni tan sólo un momentito de nada? Es más:¿Por qué es tan cobarde? ¿Por qué el cuñado del héroe, un fasciston de tomo y lomo, acaba siendo una víctima? ¿Por qué los únicos personajes positivos de la novela son extranjeros o víctimas de los defensores de la República?... Se me ocurren muchas preguntas más, pero el papel y la tinta no me dan para más. Yo mismo he intentado ponerme en tu pellejo y contestarlas. Creo que podría resumir las respuestas diciendo que la guerra siempre la padecen quienes no la quieren, que al final son quienes la hacen, y por eso mueren, y sufren, y desaparecen para siempre. Que la guerra somete a las personas y las cambia, y las convierte en seres capaces de llevar a cabo los actos más atroces. Si la respuesta es esa, estaremos de acuerdo, lo cual no quiere decir que en esta Guerra, nuestra Guerra, en la que has metido a tus personajes, todos tengan el mismo peso de responsabilidad, o algunos ni tan siquiera la tengan, porque no has concebido (decidido) su aparición. Es decir, que podemos hacer con la literatura Historia, y ejercitar cierta objetividad universal de la ética para con quienes padecieron dolor. Pero, mi admirado Antonio: también, y sin excluir lo anterior, podemos y debemos hacer justicia con la Historia, y creo sinceramente que “La noche de los tiempos” es una novela equidistante que de nuevo vuelve a cantar el lamento de la recíproca maldad entre hermanos soslayando el hecho -también objetivo- de que todos y cada uno de los muertos y heridos que cayeron entre el 36 y el 39 de uno y otro bando, y durante 40 años más de represión hacia el bando perdedor, están en el debe de los sublevados; que “La noche de los tiempos” ridiculiza los esfuerzos de los políticos de entonces por mantener la legalidad constitucional caricaturizando a un puñado de dirigentes e intelectuales escogidos por ti para ese fin; que “La noche de los tiempos” criminaliza al pueblo levantado en armas, harto de perder su Historia, ansioso de protagonizarla, cegado por siglos de oscurantismo y que se defiende del fascismo con lo que tiene a mano, con odio profundo, enquistado, hacia quienes siempre le han puesto la bota encima; y, finalmente, creo que “La noche de los tiempos” es literatura de la Historia, o una determinada Historia hecha literatura, aunque yo creo, Antonio, que pudo haber sido un ejercicio literario, magistral, de Justicia Histórica.

Un fuerte abrazo. Espero ansioso tu próximo libro. Al final siempre escribo:

Vuelvo mañana

37 comentarios:

Thornton dijo...

Es una crítica, o como tú prefieras llamarle, magnífica. Soy lector de A.M.M. y lo considero uno de los autores clásicos vivos, junto con Pedro García Montalvo y pocos más. Leeré "La noche de los tiempos" y reflexionaré sobre tu sincero texto. Ojalá y esta entrada le llegue a las manos del autor. Un saludo.

Culturajos dijo...

Joder! (tomo aire durante unos minutos) Tu texto es duro, muy duro. Me da igual el fondo, pero la forma de escribirlo me parece muy buena. Exhala necesidad, indignación, hambre. Me ha encantado leerlo.

Ahora me paso al fondo. Ya comenté en casa de Ramón que creo que no se puede justificar todo, que en las guerras hay mucha morralla en ambos litigantes y el desconcierto es el agua donde pescan los que no tienen honor. En ambos bandos. No seré yo juez de ninguno.

En cuanto a las atrocidades del ser humano, la película de la celda 211 aun me palpita en la memoria. Las circunstancias se pueden hacer tan imposibles que no sepamos como salir. Espero que la hayas visto.

Sobre la obra no sabría que decirte porque no la he leído. Pero me gustaría hacerlo, sobre todo por tu defensa del autor. Parece que aquí la obra no ha sido lo "justa" que tu esperabas.

A Thornton decirle que sí, que García Montalvo sí. Que me subo al tren de su primavera en viaje hacia el invierno. Que viajo en ese tren, como turista, pero me siento muy bien.

Salud a todos y espero que AMM lea la carta

Eastriver dijo...

Te felicito por lo inesperado. Mi valoración no consigue. Yo diría novela floja y anticuada. Honestamente: no la he acabado y ahí está, esperando que termine tareas más urgentes. Y respecto a lo otro, qué quieres, llámalos como quieres, inventa los calificativos que te dé la gana, pero España tiene enorme tradición de vendidos. Es lo que es.

Anónimo dijo...

¡Menos mal!
Empiezo a reconocerte!
A

Isabel Martínez dijo...

Mariano José, en tu entrada hay dos partes bien diferentes.
La primera, donde rindes un auténtico homenaje a Antonio Muñoz Molina, autor que, quienes te seguimos, sabemos que admiras profundamente.
La segunda parte, más ácida, de desengaño, incluso, con la posición adoptada por el autor. No te gusta cómo ha enfocado el tema, aunque te guste su escritura.
Con ambas al unísono, concluyo que eres entregado con quienes amas, pero sin perder jamás la capacidad crítica. Tu entrega no es vasallaje y me alegro. Eso te distingue.

Yo no he podido ir más allá de unas cuantas páginas de la novela, te lo confieso. Será que tengo empacho de tantas novelas sobre la guerra civil española. No sé. Tampoco me preocupa mucho. Hay tanto que leer que no me fustigo. Leo lo que me pide el cuerpo que siga adelante, lo que me embruja, lo que se me impone. Tal vez, no lea lo que deba leer, pero siempre soy muy rebelde con las imposiciones. Sé que me entiendes.

Un abrazo muy grande, amigo Mariano, y ¡salud!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Thornton, sí, yo también considero a AMM un clásico vivo, pero continuo sin darle respuesta a algunas preguntas. No sé por qué ha enfocado el tema así, siendo un republicano convencido...

Culturajos, creo que si uno es objetivo, filias y fobias a parte, se deben de reconocer las responsabilidades de quienes empiezan las guerras. Por ejemplo, ¿crees que es igual el papel o la responsabilidad de los EE.UU que el de los Chiies en Irak? ¿no crees que se habrían ahorrado casi 1 millon de muertos sin la invasión? Pues lo mismo en nuestra guerra. Si los militares golpistas se hubiesen quedado en sus cuarteles...
Sí, he visto la Celda 211: tremenda y muy muy recomendable. La escena con los terroristas es antológica... y otras.

Gracias a los dos
¡Salud!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Ramon, sí señor,directo y a la cara. Pero ¿sabes? le tengo tanto cariño que no quiero utilizar la palabra. Con AMM he aprendido mucho. Quiero pensar que se ha dejado llevar por el personaje, y que toda la novela está vista bajo su punto de vista: un enfoque pusilánime de alguien que ha salido de la miseria a base de esfuerzo y que ve como su carrera se trunca. Y por eso me da rabia, porque tenía toda la libertad para haber cambiado el foco, o la esencia del héroe, y por tanto, toda la novela...

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Isabel, efectivamente, admiro a AMM. Como le he dicho a Ramon, con él he aprendido mucho. Creo que tiene (o quizá tenía) una actitud ética ante la vida que proviene de la tradición republicana española, y por eso es por lo que su última novela me ha dejado desorientado, aunque como has visto, sigo pensando que es un gran trabajador de la palabra, de la narrativa, y que está sobre uno de los ochomiles de la literatura contemporánea española.

Y en cuanto a las lecturas, qué te voy yo a contar, si arrastro cada día la frustación de no poder leer mientras dure esta , mi tercera vida, todo lo que me gustaría leer.

¡Salud!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Anónimo, como dijo Don Quijote: "yo sé quien soy" aunque a veces, como es el caso, no sabe uno si quien cambia es quien escribe o quien lee
¡salud!

PACO GÓMEZ dijo...

No la he leído pero lo haré. Saludos, amigo.
Paco

Culturajos dijo...

creo que hablamos desde dos atalayas distintas: yo hablo de los individuos y tú de los grupos. A nivel de grupos parece que todo está claro.

Pero prefiero hablar de literatura, al menos en este blog, y si la mayoría concluyen que es una novela con poco nivel, algo tendrá.

Salud y una hoguera grande para los libros que no están al nivel de sus autores

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

A veces, el indivíduo se amalgama en el grupo y todo es uno: es la masa.

Yo no creo que la novela tenga poco nivel. Creo que está escrita primorosamente, como todo lo que hace AMM. Lo que le reprocho es la decisión que ha tomado para enfocar el tema. No entiendo como pudo haber escrito "Sefarad", y años después "la Noche de los Tiempos" con el enfoque que le ha dado

Uf!, las hogueras, los libros... Qué mal rollo. El fuego para calentarnos, con leña que arda bien, mientras miramos absortos las formas que dibujan las llamas. Para encender un pipa, un buen puro, y charlar amigablemente; para quemar ron y bañarse despues en el mar, para ver leer o escribir en un apagón... Los libros que no nos gusten, pues los olvidamos y ya, pero lejos del fuego, que trae malos recuerdos, malos tiempos.
¡Salud!

Mariano dijo...

Querido Mariano: Siento la guerra civil española en lo más profundo de mi mismo. Tengo abuelos represaliados, abuelas humilladas, tíos y tías huérfanos de razones, etc.etc.A muchos de esos personajes los he conocido ya mayores. Mis hermanos y yo nos hemos criado con miles de historias , contadas en voz bajita, sobre asesinatos, venganzas, robos, abusos de autoridad y mil y una tropelías mas. Todo esto llegó a nuestros oídos infantiles con un único fin: perpetual la memoria. Con ellas llegó también la frase "Perdona, pero nunca olvides".Créeme si te digo que nuestra guerra y cualquier guerra me duele diaramente. Por eso no leo "literatura de guerra". Por eso, no quiero saber nada de cómo escritores insignes - o no tanto - intentan recalar una y otra vez en un tema que les es del todo ajeno. Pasa lo mismo con el holocausto nazi. Se nota demasiado. Hay demasiada distancia entre ellos y el dolor.
Por otro lado, magnífica crítica. Saludos compañero!

Buscador dijo...

Ojalá todas las críticas literarias tuviesen tantas vísceras!

PD: es la primera vez que visito tu blog y me he quedado impresionado. Sigue así

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Mariano, se me ha encojido el corazón al leer tu comentario. Es verdad: quien ha sufrido no quiere escampar su sufrimiento, no desea ni puede alardear porque la memoria es dolorosa; solamente anhela justicia un día de estos.
¡Salud y abrazos fuertes, en silencio y apretados, hundiendo los dedos hasta la carne!

El Pobrecirto Hablador del Siglo XXI dijo...

Buscador, gracias. Y ven cuando quieras.
Y no te pienses, en este caso me duele la víscera como si me la quitasen sin anestesia
¡Salud!

Culturajos dijo...

Las hogueras del olvido son tan grandes como las del fuego. No hay que tener miedo a (metafóricamente) quemar un libro. Ni los nazis, ni la inquisición, ni franco nos tienen que coartar esa libertad. Los actos tienen significados personales, no heredados.
Salud Hablador, yo sigo en Bolonia

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

De acuerdo, que se queme en el olvido lo que no nos guste. (aunque esta novela la voy a recordar siempre)
¡Salud Culturajos, y disfruta de Bolonia! Diles que aquí todo sigue igual... igual igual que en la primera escena del primer capítulo del Árbol de la Ciencia!

Marcelino dijo...

Algunos aún seguimos viviendo parte de las lacras que trajo consigo la guerra civil.Por un lado, el peso de la transmisión que nos ha llegado. Por otro, la represión vivida en nuestra propia carne.
El mundo puede estar tranquilo:Ya quedamos muy pocos de esos. La nueva izquierda podrá estar cómoda en su DEMOCRACIA y con su TALANTE.

Marcelino dijo...

Algunos aún seguimos viviendo parte de las lacras que trajo consigo la guerra civil.Por un lado, el peso de la transmisión que nos ha llegado. Por otro, la represión vivida en nuestra propia carne.
El mundo puede estar tranquilo:Ya quedamos muy pocos de esos. La nueva izquierda podrá estar cómoda en su DEMOCRACIA y con su TALANTE.

Pity dijo...

Genial pity!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Marcelino, entiendo perfectamente tu amargura y el sentimiento que expresas. Con respecto a la nueva izquierda de la que hablas, sí que es verdad que hay elementos a los que les pesa le herencia y les molesta tener que cargar con el peso de al derrota y de la reivindicación continua de la Historia, pero deberan entender que este es un tema del que no pueden prescindir, y quien quiera ser la izqierda real, o la izquierda por aproximación en España, va a tener que llevarlo como unos de sus estandartes, y más viendo como está el patio de enfrente, movido y desmelenado, totalmente descarado.
¡Salud Marcelino!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Gracias Pity. Me hace mucho bien tu comentario, y tu sabes porqué.
¡Salud!

Jesús Garrido dijo...

Estoy seguro que le gustará. Un saludo

Anónimo dijo...

Hola Hablador.
No he leído La noche de los tiempos, por lo que no puedo entrar a valorar la novela, pero hay aspectos de tu crítica que muestran una opinión sobre la historia y la novela en general que no estoy de acuerdo.
Encuentro que sobre la Guerra Civil hablas en unos términos muy sentimentales: por ejemplo la denominas "nuestra guerra". Pienso que una guerra, cualquiera, no es de nadie, ni siquiera de los que la padecieron. La historia creo que debe ser leída como lo que es: la narración de hechos que ocurrieron en el pasado, incluida la Guerra Civil; y por tanto, debe ser recordada, interpretada o analizada desde la distancia que te da el tiempo, es decir, libre de la carga emocional de los que padecieron esos sucesos. Pienso que una lectura de la historia sentimental, reviviendo los acontecimientos, buscando tomar partido o complicidad por un bando puede llevarte a errores de interpretación. Pienso, por ejemplo, en películas como El Hundimiento donde creo que muestran el fenómeno del nazismo y la figura de Hitler de una manera mucho más profunda y esclarecedora que muchas otras películas sobre la Segunda Guerra Mundial donde la interpretación sentimental de la historia les lleva a mostrar a los nazis y a Hitler como malvados de cómic. No sé si AMM ha intentado algo parecido a El Hundimiento con su última obra.
Mira que no me gusta Milan Kundera pero una vez leí un artículo suyo donde hablaba sobre Kafka y la novela que se combirtió a partir de entonces en una referencia. Aquel decía que el autor de Metamorfosis fue el escritor que mejor vió cual era la esencia de la novela pues no escribía sobre la realidad, sino sobre las posibilidades de la realidad. Por tanto, no estoy de acuerdo cuando instas a AMM a que puede y debe con su novela hacer justicia con la historia. Creo que, como novelista que es, AMM no intenta hacer un ensayo sobre la Guerra Civil, entonces sí tendría que dejar a cada uno en su lugar y con su responsabilidad si quiere escribir un buen ensayo de historia, sino que él crea una realidad o posibilidad de la realidad inspirada en una época de la historia en España pero sin la necesidad, como ficción que es, de ajustarse a los hechos o de hacer justicia. Para un novelista, si es necesario que un personaje se transforme en un repugnante y enorme insecto, pues lo ve necesario para mostrar la realidad de la novela, aunque dicha transformación no tiene explicación científica posible, pues lo hace o lo escribe. Kafka, como muy bien lo leyo Kundera, por muy relistas que parezcan sus novelas, (en esa trampa cayeron muchos psicólogos), no escribe sobre la realidad, sino sobre una posibilidad de ésta, como creo que era la intención AMM o de cualquier otro novelista.

El Pobrecitro Hablador del Siglo XXI dijo...

Bueno, Jesús, no sé si quiero que le guste; en realidad me gustaría que explicase el porqué de sus decisiones: una petición de lector y seguidor de su obra.
¡Salud!

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Anónimo.
Puedes no estar de acuerdo con mi opinión sobre la interpretación de la Historia, pero no puedes opinar ni en un sentido ni en otro hacia la novela, porque como tu honrada sinceridad confiesa, no la has leído.
En cuanto a la Historia (con Mayúscula) soy de los que piensan que no es un conjunto de hechos que quedaron en el pasado, y ya, y ahí están, como mojama seca de una momia para analizar, para averiguar la verdad de unos y de otros. Creo en la responsabilidad postcrónica de la Historia. Para que se me entienda: yo soy, hoy, en el siglo XXI, heredero corresponsable, por ejemplo, del genocidio indio de las américas. Yo soy, hoy, corresponsable heredero de nuestra guerra cicil. ¡Claro que nuestra! ¡De qué manera si no la voy a adjetivar! ¿Crees que estás al margen de los 40 años de represión? ¿No hay nadie en tu familia que haya sufrido las consecuencias del levantamiento? Seguro que todavía tienes o conoces a alguien vivo que explica, de vez en cuando, alguna cosa; o calla su dolor en la amargura de su silencio ya viejo. Pues esa es la Historia de Nuestra Guerra. Lo demás son libros, ejercicios académicos, fechas nombres de batallas... Esa es Nuestra Guerra, sí, sentimental, en el más profundo y originario sentido del adjetivo.

Por eso, porque un artista no es más que un hombre (o mujer) con capacidad para discernir en otro código la realidad, mostrarla, darla a concer, como tal artista, es soberano para tomar sus decisiones y encuadrar, escoger el tono, el color, las criaturas, el trasfondo de los acontecimienstos que narra. Entonces, cuando el artista recurre a la Historia para expresarse, puede dirigir su habilidad hacia el puro entretenimiento, hacia la pura ficción pasatiempo. Pero si recurre a la Historia trascendiendo el puro entretenimiento, de manera consciente, entonces sus decisiones generan consecuencias, desvelan su punto de vista, por mucho que interponga narradores, y, que finalmente, (y esto es lo más importante) influyen sobre el lector. De manera que la novela, la obra de arte, se convierte en un obra de opinión comprometida, porque el autor está en cada uno de los hechos, personajes, ideas y temas que se desarrollan. Y en este caso, el comprmiso del autor está con la equidistancia, y si me apuras, con los sublevados, o para ser más benévolo, con la historia (en minúscula) de amor (Ya sabes: quien canta al amor cuando hay sangre injusta derramada, canta por encargo del verdugo)

Finalmente, para no alargarme más, creo que si aquí Kafka o Kundera tienen algo que ver, es para certificar que el insecto, en esta caso, es la Historia, puesta patas arriba por el autor. Por eso me duele la novela de AMM.

Anónimo: lee Sefarad y después lee La Noche de los Tiempos. Haz, por favor, ese ejercicio y creo que entonces me entenderás

Muchas gracias por tu comentario, de verdad. Es gratificante poder discutir sobre cueestiones que me apasionan con diferentes puntos de vista.

¡Salud!

Anónimo dijo...

En vez de criticar tanto ¿porqué no escribes un libro tú?

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Pues eso estaría bien, pero que muy bien, sí. ...

A.R.O. dijo...

Has hecho una buena crítica. Profunda y minuciosa. No he leído esa novela de Muñoz Molina. La leeré.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

A.R.O., gracias por el comentario. No sé si es una crítica, o si en realidad es una pregunta.
¡salud!

Ana Rodríguez Fischer dijo...

Anónimo... Hace ya algún tiempo que a esa boutade (por así llamar a lo que es sólo pataleta e impotencia) respondió nada menos que Juan Benet, dándole la vuelta al fácil tópico/frase hecha.
Entre sus luminosas consideraciones sobre cómo entender la crítia aborda un asunto de calibre cuando le preguntan "qué te llevó a hacer tu primera novela". Y responde (muy en serio): "Y muchas veces me he preguntado que, en contra de lo que se dice de que el crítico es un creador fracasado, el escritor es un crítico fracasado. En buena medida, el deseo de conocer una obra literaria plenamente, que es la función principla, cosa que es imposible si esa obra la ha hecho otro, sólo se consigue haciendo uno la obra y en la satisfacción de un prurito poco menos que antológico el decir: he aquí una obra literaria de la que lo sé todo".
(Juan BENET: Cartografía personal. Valladolid, Cuatro Ediciones, p.190)

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Gracias por escribir aquí la lección de Benet, Ana
¡salud!

Dick Turpin dijo...

Me alegro sinceramente de haber leído tu crítica. Muñoz Molina, con ese sesgo antirepublicano y anticomunista tan visceral y contumaz, además de incurrir en la penosa exculpación del golpismo, parece estar continuamente saldando cuentas consigo mismo, como si estuviese profundamente arrepentido de su antigua militancia marxista. No son pocos los que han recorrido esa misma trayectoria. A mí, sinceramente, me repugna.

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Pues sí, parece que AMM ha tenido al necesidad de construir su novela expiatoria, como Gaudí su Sagrada Familia, y me duele como lector y seguidor de su obra que soy. En fin, allá cada cual con su conciencia. Aunque en este caso la novela la trasciende, porque el autor no deja ser un prescriptor social. De todos modos, seguiré esperando su pròximo libro.
¡Salud!

Anónimo dijo...

Впечатлен

El Pobrecito Hablador del Siglo XXI dijo...

Спасибо. Кто вы