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domingo, 6 de septiembre de 2009

El Pastor


El Pastor jamás ha concedido una entrevista. Nadie sabe qué aspecto tiene. No hay fotografías, ni imágenes, y tampoco documento sonoro alguno que permita intuir, por su timbre de voz, si es honrado, malvado, pervertido, o una hermanita de la caridad. Sin embrago El Pastor es poderoso, muy poderoso. El Pastor controla la mayor agencia de comunicación del planeta. En su cartera palpita, sosegada, la confianza de las más grandes corporaciones empresariales y las estrategias a corto, medio y largo plazo de los 10 países más ricos del mundo. Para trabajar con El Pastor, para contar con sus servicios, es necesario presentar previamente credenciales fiables que permitan asegurar altos rendimientos después de poner en parcha el plan adecuado. Si no es así, El Pastor no mueve un dedo, porque El Pastor basa su prestigio en la eficacia de su método, en su profesionalidad contrastada a través de los años, gracias a los centenares de proyectos que ha desarrollado en muy diversos ámbitos.

Se podría decir que la de El Pastor es una de las primeras empresas de la Historia. El trabajo más conocido, por el que adquirió fama y notoriedad, se realizó para el medio rural, auque el valor de su metodología se remonta en los siglos. Fue El Pastor quien tuvo la sagacidad para identificar el provecho que podía sacarse de un método milenario. Se podría decir, en lenguaje de hoy, que El Pastor fue un emprendedor inteligente que creyó en una idea y que la supo desarrollar hasta hacerla universal, porque cada vez que El Pastor finalizaba un proyecto con éxito, el valor de su marca se multiplicaba exponencialmente hasta lograr un posicionamiento global, consiguiendo así el monopolio casi total del mercado. Algunos aficionados han intentado copiarle con descaro. Otros, sin medios para contratarle, han imitado su método, pero los resultados han sido nefastos. El Pastor es único, y el mundo lo sabe.

Debido a su celebridad, puede que parezca vano recordar algunas de sus más sonadas campañas, pero a la vista del éxito del último encargo bien vale la pena mencionarlas. Osama Bin Laden es un genuino producto de la factoria El Pastor. Gracias a su creación, una ola de miedo sin precedentes, con la consecuente pérdida de los derechos de la personas, asola el mundo desde hace unos años. Osama permitió a varios gobiernos hacer lo que más les conviniese, sin dar explicaciones, y algunas grandes empresas del sector energético y de la guerra, en colaboración con estos gobiernos, han visto con gran satisfacción como ha incrementado, de forma vertiginosa, la cuenta de resultados. Para esta importante campaña El Pastor utilizó ingeniosos agentes creativos con un perfil adaptado a los intereses de cada zona. Alguno de ellos no dio la talla, como por ejemplo el conocido José MªAznar, que fue despedido junto con todo su equipo por creerse mejor que el mismísimo El Pastor.

Ahora El Pastor se encuentra de nuevo en su salsa, enfrascado en una nueva aventura empresarial. Dos grandes corporaciones, una de ellas farmacéutica y la otra del sector de la alimentación, han unido esfuerzos para poder lanzar una campaña conjunta bajo la batuta del gran El Pastor. La empresa farmacéutica es de origen suizo y se llama Roche; la alimentaria es Smithfield Foods, una de las más importantes productoras de carne que, por cierto, controla el 24% del capital de la española Campofrío. El Pastor recibe el encargo de ponerse manos a la obra cuando, cerca de La Gloria, un pueblecito mexicano de no más de 3000 habitantes, se detecta el foco de una extraña mutación del virus de la gripe. En La Gloria más de un millón de cerdos, propiedad de Smithfiel Foods, se hacinan sin ningún control sanitario ni mediomabiental y varios estudios avalados por universidades señalan el origen de esta mutación en la deficiente salubridad con que se cría a los animales y en el nulo control medioambiental que se ejerce sobre los purines. Durante años, y desde que se ubicaron las más de 200 granjas de cerdos en esta villa, sus vecinos ya venían desarrollando extraños accesos de tos, raras neumonías y anómalas fiebres. El nuevo virus, nacido de la cría industrial y descontrolada de cerdos, al igual que el que origina la gripe estacional común, es muy contagioso y en seguida se expande por todos los rincones del mundo. Todos los medios de comunicación , siguiendo la lógica del origen, nombran a la enfermedad como la nueva gripe porcina, y con este nombre se da a conocer globalmente. Para entonces, El Pastor ya había concebido un plan magistral que tardaría poco más de una semana en poner en marcha. El Pastor presentó su plan creativo a las dos multinacionales dividido en dos fases. En primer lugar era prioritario cambiar el nombre de la enfermedad por otro más fácil de nombrar pero, sobre todo, por otro que hiciese olvidar cualquier relación del virus con el sabroso animal. La facturación de embutidos y productos cárnicos procedentes del cerdo estaba en juego. Inicialmente se ensayó una terminología científica, pero no cuajó por ser demasiado compleja y difícil de pronunciar. Así es que El Pastor resolvió el reto con el abecedario, con la universal primera letra A, de la que hasta los analfabetos saben de su existencia, perfecta para que periodistas del mundo entero escriban titulares cortos, efectivos y brillantes. Ni qué decir tienen que el primer paso de la campaña fue todo un éxito. Ya nadie nombra como porcina a la nueva gripe. El Pastor, consiguió, además, lo más importante: desprestigiar y marginar a los pocos que se empeñan en seguir nombrando a la enfermedad en función de su origen, los cuales, en consecuencia, son tachados de irresponsables, malnacidos, demagogos y creenfastasmas.

La segunda parte se ha revelado como un golpe maestro. El Pastor explicó a los responsables de Roche que se veía capaz de sembrar una alarma mundial introduciendo a nivel universal el terrorífico término de pandemia, y que se veía capaz también de colocar en los despachos ministeriales de todos los gobiernos del mundo unas previsones de mortalidad a causa del nuevo virus porcino capaces de derrumbar cualquier atisbo de optimismo o de estado de gracia electoral. Los resultados han sido asombrosos. Mientras todas las empresas de occidente miran la línea gráfica de su facturación hacia abajo, los pedidos de Tamiflu, el medicamento que cura la gripe porcina, se han disparado y las acciones de la empresa se cotizan a precio de oro. Cada vez que una persona muere de gripe porcina, el deceso y la historia del difunto aparecen en todos los medios de comunicación. Lo gracioso, lo realmente meritorio de la campaña orquestada por El Pastor es que la gripe estacional común, la que padecemos tirios y troyanos anualmente, es mucho más mortífera que la porcina. Ahora, por ejemplo, en el hemisferio Austral se vive en pleno invierno, la estación ideal para el virus y, que se sepa, no hay millones de muertos, ni siquiera de afectados por la gripe porcina. !Qué grande es El Pastor! A partir de este año ya no será conocido por su memorable campaña de El Lobo, con la que, por cierto, fundó su empresa. El año 2009 será recordado por el año en que El Pastor cosechó un nuevo éxito global con la campaña llamada El Pastor y el Cerdo. Y curiosamente, aunque todo el mundo sabe cómo acabó la primera, a El Pastor no dejan de proponerle nuevos retos con los que seguir aumentando su gloria y prestigio por los siglos de los siglos.

Vuelvo mañana
Para una información detallada sobre la verdad de la gripe porcina, es muy reveladora la lectura del artículo firmado por Ignacio Ramonet en el número 164 de Junio de 2009 de Le Monde Diplomatique, edición española.