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domingo, 13 de diciembre de 2009

Antonio Machado y las masas


Nosotros no pretenderíamos nunca educar a las masas. A las masas que las parta un rayo. Nos dirigimos al hombre, que es lo único que nos interesa; al hombre en todos los sentidos de la palabra: al hombre in genere y al hombre individual, al hombre esencial y al hombre empíricamente dado en circunstancias de lugar y de tiempo, sin excluir al animal humano en sus relaciones con la naturaleza. Pero el hombre masa no existe para nosotros. Aunque el concepto de masa pueda explicarse adecuadamente a cuanto alcanza a volumen y materia, no sirve para ayudarnos a definir al hombre, porque esa noción físicomatemática no contiene un átomo de humanidad. Perdonad que os diga cosas de tan marcada perogrullez. En nuestros días hay que decirlo todo. Porque aquellos mismos que defienden a las aglomeraciones humanas frente a sus más abominables explotadores, han recogido el concepto de masa para convertirlo en categoría social, ética, y aún estética. Y esto es francamente absurdo. Imaginad lo que podría ser una pedagogía para las masas. ¡La educación del niño-masa! Ella sería, en verdad, la pedagogía del mismo Herodes, algo monstruoso.”

Antonio Machado: 'Juan de Mairena. Sentencias y donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo'. 1936

Antonio Machado y las masas


Nosotros no pretenderíamos nunca educar a las masas. A las masas que las parta un rayo. Nos dirigimos al hombre, que es lo único que nos interesa; al hombre en todos los sentidos de la palabra: al hombre in genere y al hombre individual, al hombre esencial y al hombre empíricamente dado en circunstancias de lugar y de tiempo, sin excluir al animal humano en sus relaciones con la naturaleza. Pero el hombre masa no existe para nosotros. Aunque el concepto de masa pueda explicarse adecuadamente a cuanto alcanza a volumen y materia, no sirve para ayudarnos a definir al hombre, porque esa noción físicomatemática no contiene un átomo de humanidad. Perdonad que os diga cosas de tan marcada perogrullez. En nuestros días hay que decirlo todo. Porque aquellos mismos que defienden a las aglomeraciones humanas frente a sus más abominables explotadores, han recogido el concepto de masa para convertirlo en categoría social, ética, y aún estética. Y esto es francamente absurdo. Imaginad lo que podría ser una pedagogía para las masas. ¡La educación del niño-masa! Ella sería, en verdad, la pedagogía del mismo Herodes, algo monstruoso.”

Antonio Machado: 'Juan de Mairena. Sentencias y donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo'. 1936

jueves, 10 de diciembre de 2009

Falta menos de 1 día


Falta menos de 1 día


El dia 13 de diciembre Antonio Machado recita y habla en la red.
Decenas de blogs españoles y latinoamericanos se han adherido.
Si te apetece, súmate a la iniciativa.


Copia en tu blog un poema o un texto de Antonio Machado, o escribe sobre él, el día 13 diciembre.
Consigamos una jornada machadiana masiva.


Porque sí, sin conmemoraciones, sin aniversarios, por la obra literaria y el legado ético de Antonio Machado


Falta menos de 1 día

lunes, 23 de febrero de 2009

El último verso


“Estos días azules y este sol de la infancia” son palabras esenciales que contienen la memoria y los recuerdos del poeta que las escribió y, también, toda nuestra andadura, la colectiva y la particular. Cuando las leo (las últimas palabras escritas antes de morir de pena, del corazón, en la derrota del ideal, en la mísera soledad del exilio doliente) pienso en las muertes de todos los seres queridos que he tenido que vivir. Todos ellos vieron, en sus últimos momentos, en el destello de un instante trascendente, el mundo tal y como lo vieron en su infancia, inocente, claro, diáfano, luminoso, abierto, libre de amenazas, dispuesto a ser descubierto. Me gusta pensar que recurrieron a su niñez no sólo para dar el último paso misterioso, incierto, hacia la nada, o hacia una nueva existencia; cada uno de ellos leyó y declamó para sí, a su modo, con palabras diferentes “Estos días azules y este sol de la infancia” como una invocación al primer y esencial recuerdo que les definía como humanos y que les reservaba su lugar en la historia y en el tiempo: el deseo último de volver sobre los pasos de la vida, de experimentar, una vez más, la claridad del día, de gozar del calor protector del sol, y de la visión postrera del mundo acogedor en el momento del suspiro final. Por eso “Estos días azules y este sol de la infancia”, el último verso que Antonio Machado escribió ahora hace 70 años, libera de la muerte a todos los hombres buenos y a todas las buenas mujeres que en el mundo han sido.

Vuelvo mañana